Poesía

La poesía no es epifanía: tres poemas de Carlos Battilana

De su obra reunida, Ramitas

"Cuando el sentido empieza a iluminarse, la poesía de Battilana crece en la hoguera de la plena humanidad", escribe Diana Bellessi en la contratapa de Ramitas, tomo que reúne los poemas que el autor correntino escribió entre 1992 y 2018 y acaba de publicar Caleta Olivia.

Foto Festival de Poesía de Bahía Blanca.

 

"La poesía de Carlos es una poesía sobre cómo parar al corazón neurótico, cómo ejercer el esfuerzo permanente de la fe; la poesía no es huida sino reparación, no obsesión sino persistencia!", escribe Santiago Llach en la contratapa de la poesía reunida de Carlos Battilana, publicada por Caleta Olivia.

Nacido en Paso de los libres, Corrientes, en 1964, Battilana es autor de libros como El fin del verano, El lado ciego, Presente continuo, La hiedra de la constancia, Velocidad crucero y Una mañana boreal. 

Además de desempeñarse como docente de Literatura Latinoamericana en la Unversidad de Buenos Aires, coordina talleres literarios.

 

 

 

El viento

 

Toco con mano indeleble

lo escaso de la materia.

 

En mi habitación

retiro a mis hijos, los abrazo,

les recuerdo

con palabras pequeñas

que el viento

es indestructible.

 

Brilloso como un témpano

el día

persiste

aquí, allí. Sin cansancio

recibo el deterioro

como una forma de avance.

 

 

 

 

Animales

 

Busca los hechos de la costumbre. Apenas piensa. Si pudiera elegir, caminaría por un largo bosque, extendería sus pasos más allá de los árboles; miraría el sol, las nubes, y hasta no trasponer la línea del horizonte, caminaría, como un animal salvaje y leve.

 

 

 

El Estado

 

Leo a Pasolini, ordeno.

Autos, colectivos en derredor. Todo

permanece quieto. También

mi cuerpo. Años atrás

por esta calle del frente

mi hermano y yo

viajábamos,

entendíamos el mecanismo

del país. Hoy

todos sonríen. Asumió

el nuevo gobierno,

las cosas están

en paz.

 

La poesía

no es

epifanía

ni un recuento

de revelaciones. Eso

es falso. Calibrar

con precisión

aquello

que como un gusano

roe

lo más preciado

del dolor, ésa

parece una forma

de decirme

puntillosamente

que no todo

está en paz.

 

 

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