Poesía

Marina Tsvietáieva y su obra maestra escrita en “la más horrible lengua”

Damián Tabarovsky presenta y traduce El muchacho (Mansalva), escrito “en un francés extraño, por momentos anómalo, como si Tsvietáieva hubiera inventado una lengua dentro de la lengua”.


Traducción y presentación de Damián Tabarovsky.



Marina Tsvietáieva vivió exilada en París entre 1925 y 1939. Allí nunca fue feliz, e incluso llegó a llamar al francés “la más horrible lengua para la poesía”. Sin embargo, escribió en francés una de sus obras maestras, hasta ahora inédita en castellano: El muchacho.

Después de haber leído El vampiro, cuento de A.N. Afanásiev, incluido en su famoso Cuentos populares rusos, en 1922 Tsvietáieva escribe un poema en ruso sobre el mismo tema, una suerte de traducción de la prosa en poesía. Siete años después, comienza la traducción de su poema ruso al francés. Ese es el origen de El muchacho. Ocho meses más tarde, lo que ha escrito es un libro entero y autónomo, completamente diferente al plan original, muy alejado de El vampiro. Dicho de otro modo: uno de los cuentos más aterradores de la literatura rusa se convierte en un largo y teatral poema de amor. Mientras que El vampiro es un relato sobre lo impuro, que es encarnado por el Diablo, en

El muchacho apenas si quedan restos del folklore ruso, inmerso en un francés extraño, por momentos anómalo, como si Tsvietáieva hubiera inventado una lengua dentro de la lengua.

Proyecto que ocupa el centro de sus preocupaciones durante ese tiempo, como consta en su correspondencia con Boris Pasternak –a quien promete dedicarle el libro, cosa que finalmente no hace– El muchacho viene a completar la obra de una de las más grandes poetas del siglo XX.




III. La esposa

Ríos fluyen, corren.

Cosas vienen, cambian.

Jóvenes se maman.

Un buen día “sientan cabeza”.

Oh, la mujer que tengo ahí,

Más sabia que un ángel.

Ni lluvia, ni bruma,

Noche de lo mismo

Él fuma, ella humea.

Él la ama, ella lo ama.

Oh, la mujer que tengo ahí

Más suave que algodón

Amigo, ¿dormiste bien?

Amigo, ¿bien atendido?

Amigo, ¿todo en orden?

Medianoche, ¡buenas noches!

Sin dormir ni soñar

Nunca pasa nada.

(Antes, como una esponja

Bebía, ¿eh, invitados?)

Curiosa vida, mi fe

¡Que vive sin alma!

Eh, mis camisas de antaño

¡Más rojas que una llamarada!

Oh, el rubor de mis dieciocho años


¡Arruinados por mi alma!

Ah, mi mujer toda de blanco

¡Mi santa–mujer!

Nunca sabré porqué

–¡Espina que hiere!

Nunca el gesto de la cruz

Nunca una misa.–

Porqué vivimos, ella y yo

Como fauno y fauna.

Uno, dos, tres años–nada

Cinco años llaman– bebé llega.

Oh, los padres jóvenes

De hijos que nadie implora

Que aún se esperan

Que aún se adoran.

Ya –padres jóvenes

Tan serios, tan graciosos

De hijos que nadie espera.

Ya, hijos en germen

Y padres en hierba,

Sin barba... tan queridos por mí

Esos padres imberbes.

Son... esas largas lunas

Alimentadas de miedo

Por esta comunidad

Cosa, esa santa

Cosa... Padres rosas,

Después pálidos de espanto.




Ustedes, los únicos que se animan

Decirle al viento: ¡no ventiles!

Al Otro: Retira

¡Tu! ¡Vive y respira!

¡Ah, los tristes Señores!

¡Ah, los bravos Señores!

¡Ollas sin tapas!

¡Puertas abiertas! Abiertas–

¡Cofres! ¡Cerraduras abiertas!

¡Armarios con dos puertas!

–¡Espera!

–¡Respira!

Misterio

Martirio.


¡Calma!

¡Alivia!

¡Emerge!

¡Nada!

¡La caída! ¡La capa!

¡La estepa de sangre!

–¡Ay! El alma se escapa

–No, mujer–el niño.

¡Mi hijo Diosdado!

¡Mi hijo bien llamado!

¡Amigos, zapateen!

¡Un hijo nuevo ha nacido!

Ni tregua–de–guerra,

Ni aumento–de–sueldo,



Una madre joven

Con su maravilla.

Lo palpa, lo huele,

Lo imita, lo nombra–

Una madre joven

Con su gran hombre.

¡Llegada la lluvia!

¡Salvada la raza!

Con una mano lo mece,

Con la otra lo molesta.

Oh, risas, oh riveras

¡Olivas del Arco!

Lazaros que viven

Montañas que se mueven.

Ni ágila, ni aire,

Ni ala, te digo:

Un gran–padre

Con su prodigio.

Lo come, lo tritura

–¡Hola, los tres magos!

¡Demasiado grande, mi alegría!

Hace falta que la comparta.

Beber solo, beber mal.

Fiesta borracha, mi fiesta.

Demasiado pesada, la gloria

¡Para mi cabeza sola!

Brindar solo

Brindar loco.

Titubeo

Como borracho.


Felices los tartamudos–tienen tiempo

De T–T, de tomarse tiempo

Felices sobre todo los mudos:

No les vienen las palabras.

Lo sabrás demasiado tarde

¡Fanfarrón! ¡Tonto de los tontos!

Artículos relacionados

Un gato, tres poemas de Leonard Michaels
¿Qué no se ha escrito sobre estos animales sagrados? Estas pequeñas epifanías del escritor estadounidense revelarán aún más posibilidades.
Tres poemas de E.E. Cummings

En Hace tanto que mi corazón no está con el tuyo (Llantén), Tom Maver traduce al poeta estadounidense nacido en 1894.

Un náufrago jamás se seca

Llega la edición aumentada de la poesía reunida de Fabio Morábito por Gog & Magog, de la que compartimos tres poemas. 

Cuatro poemas de Gonzalo Millán

Editorial LOM publica una antología que recoge lo mejor de la obra de uno de los poetas más relevantes de la poesía chilena y latinoamericana contemporánea.

Tres poemas de Ryūnosuke Akutagawa

Presentados por Alejandra Kamiya, Editorial Duino publica poemas del escritor japonés en Detrás del bambú, una antología poética bilingüe. Este viernes, a las 19, la autora lo presentará en la librería en el ciclo "El material existente", con entrada libre y grat…

Tres poemas del Premio Nobel Jon Fosse

Editorial Sexto Piso reúne en dos volumenes la poesía completa del noruego, ganador del Nobel en Literatura de 2023. 

×
Aceptar
×
Seguir comprando
Ver carrito
0 item(s) agregado tu carrito
×
MUTMA
Seguir comprando
Checkout
×
Se va a agregar 1 ítem a tu carrito
¿Es para un colectivo?
No
Aceptar