Dos poemas de Carmen Ollé
Miércoles 04 de febrero de 2026
Dos poemas de Noches de adrenalina, de Carmen Ollé, publicado por Nebliplateada.
"La literatura de Carmen Ollé es una bomba para la sociedad peruana. Si hay algo que podemos esperar de un libro es que su fuerza disruptiva golpee con inteligencia en las bases de su sociedad y la haga cambiar o por lo menos la deje groggie”, escribió Washington Cucurto.
Nacida en Lima en 1947), Carmen Ollé es poeta, narradora y crítica literaria. El libro del que tomamos los dos poemas que siguen fue publicado originalmente en 1981, pero luego vinieron Aproximación a la Generación del 50 (1983), Todo orgullo humea la noche (1988), ¿Por qué hacen tanto ruido? (1992), Las dos caras del deseo (1994), entre otros. En 2025, ganó el Premio José Donoso.
Editorial Nebliplateada publicó Noches de adrenalina, de cuya versión tomamos los que siguen:
Frágil ante lo inmundo
lo inmundo considerado como una débil respuesta
del ser cotidiano ante sus mezquindades
me sorprendo en una ciudad cuyo nombre
ni la humedad pegada a los muros ancianos
ni sus palomas tísicas
me importan
como estar en su imagen de plástico
hundiéndome en La Defense
o
perdida en el ardor de su pasado
ah pureza frescor de lo marchito
toneladas de plumas nos cubren
nos desnudan en tu presencia
y tú ciudad donde hoy habito
¿naufragas o emerges de mi
calidoscopio?
A pocos metros de la estación moderna me habita
en pequeñas áreas mal ventiladas
campiñas fantasmales donde uno (de pocos
ingresos)
atraviesa la tarde de un verano desolado
desde sólo un ángulo
-lo maravilloso de la tarde su caricia en el sexo es la de un espectro
y amo esa tarde como en un film.
El ardor del pasado descansa en la infancia
pero no puedo ocuparme largo rato de esta
transparencia
y no deseo edificar una infancia
lo maravilloso es la rama torcida
que se eterniza en un material innoble (chatarra)
esta falta de flores lo es sobre la tarde gris.
Apoyada en tus brazos:
de las viejas Bastillas
nace tu sonrisa más fresca
y mis partes están irritadas con fluidos verduscos
como tonos impresionistas
caminando para aprehender el rígido otoño en
el Louvre
el sentimiento de piedra de la Venus egipcia
o el gesto de bronce de una pierna de gladiador
-sótanos y galerías de tesoros robados
camino, palpo el tubérculo de los recuerdos
mi cuerpo de niña
el silencio rígido
de la pureza
nada de entonces puede penetrarme en el miedo
como esta ciudad en la usura.
Las palabras transmiten el temblor de los labios
me desvisten en el bosque entre nieve chamuscada
con la risa que desconcierta accedo al miedo en la
tonalidad crispada de sus ojos cuando él representa
mi deseo con sus gestos y me contiene.
Soy feliz por este privilegio el minuto de dicha
de aislar
la palabra felicidad y haberla contenido en un acto
sencillo.
Ante el espejo ella se pregunta por el sentido
de sus días
su monotonía
no ha deslindado aún aquello que no lo es.
Feliz mientras me deslizaba del mercado
el viento me empujaba donde los pescadores tejían
sus redes
tan feliz como una hoja cuando es verde
sin asco al zumbido de las moscas
al arrastrarse de las lagartijas por el lavadero67
o a las arañas abandonando sus telares
geométricos
y pensaba claramente ¿es esto una conquista?
Obtener el placer después de un prolongado
ritmo por tus templos abiertos.
No he resuelto sin embargo mi problema del todo
no he vencido el fastidio en el per anus
y no me resuelvo a hacerlo con su miembro
obstruyendo
el intestino a pesar de que considere al trozo
de excremento
perfectamente adecuado por su amoldamiento
con el falo.
Podía o no pensar en esto mientras interpretaba
mal a Chopin
y mi padre leía su enciclopedia Pirenne sin alzar
la vista a mi pensamiento
invadido de agridulce violencia por mi torpeza
en los compases
mi indisciplina y el soñoliento verano.68
El esfínter violentado derramaría sobre los tejados
su inagotable
diarrea y fascinada por los peluqueros de la ciudad
no apartaría mis ojos de sus nalgas.
Si Genet no se hubiera atrevido a bajarle
los calzones a un
golfo de Barcelona yo no estaría convencida de
su bondad
ni que esta manera de proclamar la colitis es un
vil rumor
para acompañar la hora de los pasteles.