Columnas

Tentativa de agotar un lugar de Adrogué

Borges a la infraordinaria

"La casa en la que Borges veraneaba, en Adrogué, queda enfrente de la Plaza Almirante Brown, en cuyo centro se erige una estatua del célebre marino irlandés (esa inscripción fundacional de lo irlandés en lo argentino)": un ejercicio perequiano del autor de Cuerpo a tierra.

Por Martín Kohan.

 

Me limitaré, en lo posible, a describir y enumerar lo que vi.

La casa en la que Borges veraneaba, en Adrogué, queda enfrente de la Plaza Almirante Brown, en cuyo centro se erige una estatua del célebre marino irlandés (esa inscripción fundacional de lo irlandés en lo argentino).

Cruzando la calle, hacia el otro lado, está el Liceo Cultural Británico. Desde la “Casa Borges”, se lo ve perfectamente bien.

Pegado a la casa, pero hacia la parte de atrás, y por lo tanto imposible de ver desde la casa misma, hay una sede del Partido Justicialista.

Entre la casa y el Liceo, hay dos plazoletas dividiendo la calle. Una se llama “La madre”, y ofrece la escultura de una mujer echada y encinta. La otra se llama “Carlos Gardel”. En ella, y no en la plazoleta “La madre”, hay un segundo monumento a la madre, en el cual puede verse en relieve la imagen de un niño que se aferra a su madre con notoria devoción. Luego hay una ofrenda a Gardel, que es puro homenaje a la mitología argentina: se ve al Zorzal sonriente, dos o tres escenas tangueras y en el fondo la Torre Eiffel.

En esa misma plazoleta, la “Carlos Gardel”, hay también un monolito: un monolito de homenaje a las víctimas de los fusilamientos de 1956. Se erige a la altura de la sede justicialista, pero cruzando. Desde la “Casa Borges”, por lo tanto, sí llega a verse. Queda por caso al alcance de la estatua hiperrealista del propio Borges, que han puesto en el patio.

Sabemos, sin embargo, que no: que no ve ese monolito. Por hiperrealista, precisamente, nos habilita a suponer que es tan ciega como su modelo.

 

 

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