Poesía

Los poemas que Charles Bukowski dedicó a los gatos

Lecturas de invierno

Editado por Abel Debritto,Gatos de Charles Bukowski salió publicado en la Colección Visor y está, como los Cantos a Berenice de Olga Orozco, dedicado a esos animales mágicos que nos aceptan por compañía. Compartimos algunas de sus piezas.

Por Charles Bukowski.


 


 


Los árabes admiran a los gatos; desdeñan a las mujeres y a los perros porque son afectuosos y hay quienes piensan que el afecto es un indicio de debilidad. Tal vez lo sea. No soy muy cariñoso que digamos. Mis mujeres y novias se quejan de que no comparto el alma y entrego el cuerpo como un puritano... pero volvamos a los malditos gatos. Los gatos no tienen nada en cuenta, por eso cuando atrapan un pájaro no lo sueltan. Son un claro ejemplo de que cuando los elementos de la naturaleza entran en juego no hay nada que hacer. El gato es un diablo hermoso, nunca mejor dicho. Algunos perros y algunas mujeres acaban cediendo, pero los gatos, joder, seguirán ronroneando y bebiendo leche mientras las paredes de su casa se desmoronan a su alrededor. Son capaces de devorarte una vez muerto aunque hayan pasado toda la vida contigo. Una vez un anciano murió solo, no tenía mujer, pero sí gato. Al cabo de varios días el pobre empezó a apestar, no era culpa suya, claro, eran los restos que tendría que haber enterrado algún alma caritativa, y al gato le gustó aquel olor a carne muerta, y cuando los encontraron el gato estaba debajo del colchón, pegado como una lapa, y lo había atravesado con las garras para alimentarse, y no pudieron arrancarlo de allí de ninguna de las maneras, así que tuvieron que tirarlo junto con el maldito colchón. Supongo que una noche de luna llena el rocío y las hojas disimularon aquel olor a muerte y el gato por fin cedió.


 


No busques espíritus ni dioses en los gatos, Shed. Un gato
representa la maquinaria eterna, como el mar. No se acaricia el mar aunque sea bonito; si acariciamos los gatos es porque se dejan. Los gatos no tienen miedo, acaban entre el oleaje y las rocas e incluso durante una lucha mortal no piensan en nada salvo en la majestuosidad de la oscuridad.


 


  


no me gusta que el amor sea una orden, una búsqueda. tiene que venir a tu encuentro como un gato hambriento a la puerta de tu casa.


 


 


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