Poesía

Gramos de luz

Alejandro Schmidt

Segunda tanda de poemas de la curaduría de Elena Anníbali: esta vez, elige a su coterráneo Alejandro Schmidt, poeta y además periodista y docente, y nos ofrece un completo panorama de sus más de treinta años de producción en curso.

Nacido en Villa María, Provincia de Córdoba, en 1955, publicó Clave menor (Villa María, edición de autor, 1983), Serie Americana (Villa María, edición de autor, 1988), Dormida, muerta o hechizada (Villa María, Ediciones Radamanto, 1993), El Diablo entre las rosas (Buenos Aires, Ediciones Libros del Empedrado, 1996), En un puño oscuro (Villa María, Ediciones Radamanto, 1998), Como una palabra que pudiste decir (Vila María, Ediciones Radamanto, 1998), El Patronato (Córdoba, Ediciones Llanto de Mudo, 2000), Silencio al fondo (Junín, Buenos Aires, Ediciones Saludo/Villa María, Córdoba, Ediciones Radamanto, 2000), Esquina del universo (Córdoba, Alción Editora, 2001), Oscuras ramas (Villa María, Ediciones Radamanto, 2003), La vida milagrosa (Córdoba, Ediciones Recovecos, 2005), Llegado así (Córdoba, Ediciones Recovecos, 2005), Casa en la arena (Córdoba, Ediciones Recovecos, 2006), Mamá (Córdoba, Ediciones Recovecos, 2007). Codirigió las revistas literarias villamarienses Luna quemada (1982-83) y Huérfanos (1984-85). Dirigió la revista de divulgación literaria El gran dragón rojo y La mujer vestida de sol (1987-1991) y, desde 1992, dirige Radamanto, editorial de poesía. Fue durante una década y media periodista cultural de radios y diarios de su ciudad y también secretario de Derechos Humanos de la CTA (Central de Trabajadores Argentinos) sección Villa María. Trabajó como preceptor en el Ipem 149 "Domingo Faustino Sarmiento". En la actualidad, además de su intenso trabajo de escritor, dicta talleres y seminarios de poesía contemporánea en el nivel terciario y universitario.



De Dormida, muerta o hechizada


Instantes


mientras te arrodillabas para enjuagarte el cabello
tus brazos se alzaron
mezclando los gramos de luz


como si estuviera ardiendo el último secreto
y tu risa mojada


fue necesaria esta visión
para saber que estamos solos en el mundo


tigres de espuma donde aroma
                                            el precio del instante.


 


De En un puño oscuro


Dolida luz


un tesoro de trapos y tormentas
es toda la aventura


tienen razón quienes esconden su cara entre
los brazos


se debe
alimentar los ojos para el sueño


 


En un puño oscuro


sobre un desierto ardiente
así
quise vivir


hubo rosas en mi fin del mundo
y en un puño oscuro
la más bella luz


en la silla del odio me senté
en el rincón helado
con el completo corazón
quemado en sus asombros


una y otra vez
fueron a su estrella las palabras
llevaban
mi última fortuna


sin embargo
la ceniza del cielo perfumado
unía
mi corazón al fervor


como un puño que
guarda su alimento
en pobres bolsillos
en noches tormentosas


pude vivir
quise vivir.



No es lo mismo


no es lo mismo
tener cualquier piedra en el corazón
y que se note su ruido y su poder
que
a duras penas
levantarse de uno mismo
y seguir
y seguir.


 


Chico


al chico que ponen en un rincón
pasa el padre y le pega
pasa la madre
los hermanos
le pegan
lo sacan a la calle
atado
a la escuela
a la hamaca
atado
le dan juguetes
de cartón
camperas
zapatillas
de cartón


le riegan la joroba
raspan sus ojos
le escriben
puto-gorreado
en el corazón


el chico
que hizo puentes
caminos
torres
y
apretó los dientes
se levantó
pudo o no pudo
pero
que hierro
que tiniebla
se mordió


al chico que abrazo
cada noche


mi chico
mi chico


yo


 


De Esquina del universo (2001)


Oyendo el corazón de las vacas


no
yo no me fui
soy de los que se quedaron acá
oyendo el corazón de las vacas
rompiendo los vidrios del espacio
para que pase la noche
y se desangre.


 


Mi corazón era un hotel


mi corazón era un hotel
vestidos de fiesta
los huéspedes se iban sin pagar
a los portazos


es cierto
a veces
una mujer lloró en sus ventanas
hasta cansarse


es cierto
yo era el que lustraba los zapatos


es cierto
hubo temporadas malas
problemas de humedad
palmeras muertas


todo eso es cierto
también la luna
y el loco que cantaba


mi corazón era un hotel
ahora parece una casa
una casita blanca.



De Oscuras ramas (2003)


24 de Marzo de 1976


Yo estaba en una pensión en Tablada al 40
yo dormía
yo me levanté a las 4 de la mañana
y encendí la radio
yo escuché: comunicado número tanto
y una música maravillosa
me quedé quieto
atento al orden de los comunicados
a esa voz de la patria.
A las 6 se fueron levantando los compañeros
yo me asomé al balcón
un colimba me miró desde la esquina
se veían tanques en el puente
yo miré para otro lado
al Mercado, a los camiones
yo no tuve miedo
yo no hice nada
ni entonces, ni después
yo no era nadie
yo vivía colado ahí
los muchachos trabajaban en el Mercado
yo leía a Gurdjieff
yo vendía la guía de Córdoba
en la Cañada
yo andaba pelado y descalzo
yo tenía un suegro militar
yo tenía 21 años
yo tenía un bolso y un cepillo
yo tenía todo el fracaso que llegó
yo tenía que ir hacia la nada
y allí fui.

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