Poesía

En todo el resto del espejo

Un poema de Nicolás Moguilevsky

"Siempre sirve bailar / si no se puede entender". Un poema de Con amor y turismo, novedad de Triana Editora.

Poeta, editor y artista plástico, Nicolás Moguilevsky es coordinador general de la editorial Mansalva, como actor ha intervenido en varios largometrajes, así como en películas de corta duración. 

Editó Los peligros que nos rodean (Metamúsica, 2015), disco de improvisaciones de piano, producido por Ulises Conti. Publicó El amigo oscuro (Spiral Jetty), El discurso de la cocina (Eloísa Cartonera, 2015), Avistaje (Belleza y Felicidad, 2014), Todos tienen su lucha (La Internacional Argentina, 2013), Deliriums da Marge (Zinemateca, 2011), Orejas (Eva Ediciones, 2007) y 23 cuadritos –donde hablar no es ver– (Eloísa Cartonera, 2005, en colaboración con Manuel Alemián), entre otros. 

Su último libro, Con amor y turismo, se editó en Triana y compartimos uno de sus poemas:

 

 

 

En todo el resto del espejo

 

En el entretenimiento, como en la magia,

la suma de los factores altera el producto.

Ya por un bien de uso, ya por el presunto

atestiguar de un hambriento,

alguien tiene que ocupar ese lugar.

“Son años de lucha y vida,

son décadas de fuerza y ardor”,

se oyó decir en los pasillos

del sindicato de alfareros.

Siempre sirve bailar

si no se puede entender.

Como el oro en el silencio de los pasos,

el remate comercial sería en realidad

una donación de la curva elíptica

para buscar la rehabilitación

de una función privada

exhibida frente al calor

que no les brindaron

cuando recién nacían.

Entonces, inicia sobre el ático

de una antigua casona del suburbio

una eufonía de figuras centelleantes

ofrecidas a un mendigo

en las calles del centro.

En ese recuadro que se asienta

sobre el cielo llegado desde lejos

estás vos, espejando las apariciones

brindando metas, guías de un mundo

casual en calles, baños, salones y épocas

irrepetibles como esta o tantas otras.

Datos para un ejercicio real

(armonía en el tono)

relevamientos clínicos

y una forma de espaciar las tensiones surgidas

en el centro de un grupo

fundamentalmente emocional,

guiado por luces de bajo consumo

y capas de terciopelo,

abstractas en su reflexión,

suaves en una misión para abrir

los mercados, las sonrisas,

una nueva vidriera y un factor adherido

a la fecha de vencimiento

de un sistema de reflejos.

Relaciones con el suelo y escaleras

que suben y bajan al cielo,

trepan al ciclo, a los extremos,

y resbalan en la improbable gestión.

Hay departamentos siniestros:

en el suyo todo es luminoso.

Música de frecuencia modulada y mucha calma,

un período tenso, una zona sensible.

Cae la noche en su casa y en toda la ciudad.

¿Le pedirán un crédito a su extensión

en la expresión de su rédito?

Es verdad que la imagen reflejada

no se opone a la que muestra

cuando camina entre los muebles

que miran a una plaza serena

en un barrio conveniente.

Sí, lo más llamativo es la manera

en que mantiene la cabeza siempre

con el mentón haciendo un ángulo

recto con el cuello y los hombros derechos.

Y es llamativo, a pesar de esta postura,

no parece tensar su iniciativa.

Hay alguien enfrente, justamente ahí

(se escuchan pasos en el desván)

entre el mediador que arriba recibe

a un allegado y sus ritos de trabajo

bajando en el ascensor de servicio.

Hay un abismo que se va a llenar

con el oro del tiempo y el suspiro

de un oso que duerme en un bosque.

Todos los cuerpos merecen lo mejor

pero su desproporción es como una firma

retorcida al final de un largo párrafo

de compensaciones.

Es posible que se abran

muchas puertas de terror y espejismos.

 

 

 

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