Poesía

Cada tanto sueño poemas

Por Lucas Soares

"Escribir se vuelve un ejercicio, casi detectivesco, de reconstrucción de un poema olvidado. Un trabajo de excavación de ese poema enterrado en el sueño". Así leyó el autor de La médium en el último Filba internacional, delicadísima cruza entre ensayo y poesía.

Por Lucas Soares.


 


 


 


Cada tanto sueño poemas.


Lo raro es que los sueño enteros, como si vinieran ya escritos.


No es que se escriben o los escriba mientras sueño, sino que aparecen de golpe y los contemplo en el sueño tal como lo haría cuando termino un poema en vigilia.


Así como una tormenta trae cosas, el sueño cada tanto me trae poemas.


Pero mientras contemplo el poema en el sueño, hay algo que viene a ensombrecerlo todo.


La sensación de que al despertar no voy a poder recordarlo. Que el poema va a perderse para siempre. Incluso mientras sueño con él soy plenamente consciente de que debería despertarme cuanto antes para poder transcribirlo en el cuaderno que tengo en la mesa de luz. Y también de que mientras no lo haga debo hacer grandes esfuerzos para fijarlo en la memoria.


Al final, la violencia del despertar se lleva puesto al poema. La amnesia se expande como una mancha por la mente. Ese texto nacido del propio vapor del sueño y que en él se leía naturalmente, se esfuma. A veces sobreviven uno o dos versos como esquirlas de esa batalla por retenerlo. 


Escribir se vuelve un ejercicio, casi detectivesco, de reconstrucción de un poema olvidado. Un trabajo de excavación de ese poema enterrado en el sueño. 


Pienso en los paralelos entre el final abierto de un sueño y el de un poema. En cómo replicar la narrativa interrumpida del sueño en el poema. Quizá por eso los poemas que más me gusta leer y escribir sean los que se presentan como amputados o no acabados. Los que al igual que los sueños nunca terminan de decir su última palabra. Poemas a los que pareciera faltarles el verso final. Que renuncian a la comodidad de aquellos finales sentenciosos y conclusivos.


Así es como la arquitectura del poema puede aprender algo de la arquitectura del sueño: que las palabras siempre son más bellas en su desaparición.


Estos son algunos de los poemas soñados que pude reconstruir. 


 


 


 


 


asunto: oye
anoche tuve un sueño
año 2050
los polos descongelados 


los mares crecidos 


los nevados vueltos ríos
altas temperaturas 


el hombre se vuelve isleño, tropical 


bonito a pesar de todo 


 


en qué andas metido? tú 


 


 


 


 


*


 


 


 


 


con la mitad del cuerpo hundido 


cruzamos un mar entre bandadas 


de tábanos, cada tanto algún barco 


nos ignoraba y la cabeza de un perro 


nadaba convencida hacia la orilla 


 


apenas dimos con una playa dibujaste 


con la punta del pie en la arena 


la vuelta recorrida que el agua 


borró enseguida 


 


 


 


 


*


 


 


 


 


alguien me persigue 


corro mucho y doy con una fortaleza


subo por una escalera caracol hasta llegar 


a un mirador altísimo desde el que me tiro 


al mar. plash. feliz de haberlo dejado atrás 


hago la plancha. el cielo raso, los brazos en cruz 


el silencio absoluto del agua en los oídos 


me despierto convertido en un pez 


que no sabe para quién 


simula su muerte 


boca arriba


 


 


 


 


*


 


 


 


 


el perro excitado que corre por la playa


la pareja pensativa de los días nublados 


una madre que le enseña a su hijo a tomar tequila 


 


me despertó un sueño 


que no hizo a tiempo 


de convertirse en un sueño


 


 


 


 


*


 


 


 


 


nos creíamos vitales 


a través de los ojos 


de una pareja de viejos 


que bajo la sombrilla 


no despegaba la vista   


del llanto diabólico de un chico 


frente a su montaña 


de arena aplastada


 


 


 


 


*


 


 


 


 


volví a soñar con ese gordo 


todo tatuado y lleno de pozos en la cara 


que tanto miedo nos daba desde que un isleño 


nos contó que alguien todo tatuado 


y lleno de pozos en la cara


había matado a un joven 


de quince puñaladas 


por una discusión insignificante


 


 


 


 


*


 


 


 


 


un infierno sonoro de insectos, los ojos 


huecos de los peces en la arena 


y esa sombrilla que nos daba 


terror abrir porque siempre 


salía algún bicho 


 


últimamente la vegetación 


inútil de los sueños 


me despierta mal


 


 


 


 


*


 


 


 


 


dormías mucho a cualquier hora 


desvelado yo seguía las vetas 


de la madera en el techo 


sintiendo las descargas 


eléctricas de tu cuerpo 


que se despertaba sobresaltado 


al ver mi cara pegada a la tuya 


como quien espía el sueño


fugaz de un animal 


 


 

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