Poesía

Dos nuevos poemas de Mariano Blatt

Editados por Neutrinos

"Pocos poemas circulan con la vitalidad de los de Mariano Blatt, incluso desprendidos del papel": compartimos la novedad de Ediciones Neutrinos, Un lago que sube, del poeta nacido en Buenos Aires en 1983. 

"Pocos poemas circulan con la vitalidad de los de Mariano Blatt, incluso desprendidos del papel: reproducidos en videos, grabados en audios, enviados por chat, subidos a redes, leídos en talleres, compartidos con amigxs o regalados como estrategia de seducción. Una vez escuchada, su voz se nos queda seteada, su ritmo y tono se activan cada vez que volvemos a leerlos, aunque lo hagamos en soledad y en silencio. Magnéticos y pegadizos, los poemas de Blatt se escriben en un presente dotado de música, imágenes, sensibilidad, humor, inteligencia, erotismo, delirio e imaginación. Desde el corazón de la poesía argentina y universal, despegan hacia el futuro", escriben Daiana Henderson y Cristian Monti, editores de Neutrinos, para presentar el nuevo libro, Un lago que sube, del que tomamos lo que sigue.

 

 

Vengo a proponerles un proyecto urbanístico

 

 

Expropiar la traza

de la Avenida Juan B. Justo

y desenterrar el arroyo Maldonado.

Repetir la operación

con la cuenca del arroyo Vega

y con la de todos los arroyos

privados de la luz del sol

(Medrano, Vega, White

Maldonado,

Radio Antiguo-Ugarteche,

Boca-Barracas,

Ochoa,

Elía, Erézcano,

Cildañez y Larrazabal-Escalada

son

las cuencas que componen

el régimen hidráulico sobre el cual

se asienta nuestra ciudad

según un artículo del diario

La Prensa).

Que broten

en sus lomadas

de nuevo las plantas

yuyos, yuyales

pastos y pastizales.

Que canten los niños

en concordancia 

con las aves.

Que naden 

los peces y que naden

las personas.

Finalmente

que el tiempo retroceda

y abandonemos la ciudad.

Vengo a proponerles

un proyecto urbanístico

de dífcil concreción.

Algunos dirán que es imposible

pero lo mismo dijeron ya

tantas veces.

Y en rigor

no era imposible

simplemente era

fantasía

pura y dura

ensueño cristalino

de miles de años

atrás.

El tiempo

que antecedió a este poema

ha terminado.

A partir de ahora

todo el tiempo

le habrá venido después.

 

 

 

 

 

¿Y el perrito dónde está?

 

Esa videollamada pudo haber sido un mail

y ese mail

pudo haber sido un poema.

Ese cliente, entonces,

pudo haber sido un poeta

y ese poeta pudo haber publicado un libro.

Ese libro 

quizás

pudo haber sido leído por alguien y ese alguien

pudo

en algún momento

haber subido una montaña.

En la cima pudo el montañista

haber encontrado una moneda y esa moneda

pudo haber conservado su brillo

a pesar del paso del tiempo.

Ese brillo pudo haberse destacado

en la palma de la mano del escalador

al recibir la luz del sol

y el sol pudo

haberle inspirado poemas.

Una foto

pudo haber sido tomada en ese instante

y luego

en otro instante posterior

esa foto pudo haber sido procesada

en una casa de revelados.

Esa casa de revelados pudo haber sido 

antes

una tienda de chucherías

y entre esas chucherías pudo

haber habido un camioncito de plástico verde

duro

con el que pude

haber jugado cuando era chico.

Mi papá pudo

haberse ido a trabajar 

y mi mamá pudo

haberme arropado en el cochecito 

para que yo pueda

dormir la siesta al sol tibio de la tarde

(esto me lo pueden haber contado).

Yo pude haber grabado

en esas siestas

un comportamiento de paz

y esa paz pudo

haberme hecho sobrellevar

varios momentos.

Este momento pudo

no haber existido y este poema pudo

no haber sido escrito.

Si yo quisiera podría

ir borrándolo así como pude

haber ido escribiéndolo.

Pero

(y acá viene el final

y junto con el final puede venir

el sentido de todo esto)

nada de lo que pudo haber sido 

va a ser porque

si fue

fue

y si no fue

también fue.

Todo fue

entonces

y todo pudo haber sido

entonces

y sin embargo

ya no es

ni va a volver a ser.

No sé.

¿O sí sé?

No

no sé.

 

 

 

Artículos relacionados

Paula Peyseré: “Un poema necesita tiempo”

La poeta, autora de libros como Las afueras (Siesta) y Los ejemplos (Caleta Olivia), es también docente en talleres literarios. Con ella continuamos nuestra nueva serie de entrevistas: Depósito de poetas.

Dos poemas de Carmen Ollé

Dos poemas de Noches de adrenalina, de Carmen Ollé, publicado por Nebliplateada.

El arte de perder: tres poemas de Mirta Rosenberg

Tomados de la edición de Editorial Pre-Textos, compartimos tres piezas de la poeta, traductora y editora argentina fallecida en 2019.

Marina Tsvietáieva y su obra maestra escrita en “la más horrible lengua”

Damián Tabarovsky presenta y traduce El muchacho (Mansalva), escrito “en un francés extraño, por momentos anómalo, como si Tsvietáieva hubiera inventado una lengua dentro de la lengua”.

Un gato, tres poemas de Leonard Michaels
¿Qué no se ha escrito sobre estos animales sagrados? Estas pequeñas epifanías del escritor estadounidense revelarán aún más posibilidades.
Tres poemas de E.E. Cummings

En Hace tanto que mi corazón no está con el tuyo (Llantén), Tom Maver traduce al poeta estadounidense nacido en 1894.

Un náufrago jamás se seca

Llega la edición aumentada de la poesía reunida de Fabio Morábito por Gog & Magog, de la que compartimos tres poemas. 

×
Aceptar
×
Producto agregado a carrito
Seguir comprando
Ver carrito
0 item(s) agregado tu carrito
×
MUTMA
Seguir comprando
Checkout
×
Se va a agregar 1 ítem a tu carrito
¿Es para un colectivo?
No
Aceptar