Prólogos

Relato de una desintoxicación

Ph Philippe Halsman

Opium, de Jean Cocteau

"Una herida en cámara lenta": así define el poeta, novelista, dramaturgo, pintor, ocultista, diseñador, crítico y cineasta francés este libro, Opium, ahora rescatado por editorial Nulú Bonsai. "Quisiera no ocuparme de escribir bien o mal; llegar al estilo de las cifras".

Por Jean Cocteau. Trad. Martín Abadía


Estos dibujos y estas notas datan de la clínica de Saint-Cloud (16 de diciembre de 1928 – abril de 1929).


Están dirigidas a los fumadores, a los enfermos, a los amigos desconocidos que los libros reclutan y que son la única excusa de escribir.


He suprimido los dibujos hechos con el pretexto de distraerme. Mal que bien, daban cuenta del trabajo plástico, cualquiera fuera mi tontería frente a los problemas de la orden del día. Relato una desintoxicación: herida en cámara lenta. Los dibujos que siguen serían gritos de sufrimiento en cámara lenta, y las notas, las etapas de pasaje de un estado considerado como anormal a un estado considerado como normal.
Aquí se alza el ministerio público. Pero no atestiguo. No defiendo. No juzgo. Dispongo elementos a favor y en contra en el prontuario del proceso del opio.


Sin duda se me acusará de carecer de tino. Ya me gustaría carecer de tino. Es difícil. La falta de tino es el signo del héroe.


Hablo de una falta de tino hecha de cifras, de notas de hotel y de ropa sucia.


Leit-motiv de DE PROFUNDIS:


El único crimen es ser superficial. Todo lo que se comprende está bien.


La repetición de esta frase fastidia, pero es reveladora. Este lugar común, último descubrimiento de Wilde, deja de ser un lugar común y comienza a vivir por el hecho mismo de que descubre uno. Cobra la fuerza de una fecha.


Quisiera no ocuparme de escribir bien o mal; llegar al estilo de las cifras.


Me encantaría saber si la carta de Wilde es tan torpe como su traducción. Sería una victoria sobre la estética.
Abandonamos esta carta con la impresión de haber leído una obra de arte del estilo, porque todo allí es verdad, todo tiene el peso mortal de los detalles indispensables para establecer una coartada, para perderse o salvar a un hombre.


Rosseau adorna con cifras. Las ajusta, las rubrica. Chopin las enguirnalda. Su época lo exigía. Pero carecen de tino. Lavan la ropa sucia en familia, es decir, en público, en la familia que se buscan y que se encuentran. Sangran tinta. Ellos son héroes.


 


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