Poesía

Mapas negros

Un poema de Mark Strand

"Nada te dirá / dónde te encuentras. / Cada momento es un lugar / donde nunca has estado". Tomado de Sólo una canción (Pre-textos), uno de los poemas del Premio Pulitzer nacido en Canadá. "Si mis poemas están bien hechos, quiere decir que me importan lo suficiente como para hacerlos tan bien como pueda".

Nacido en Canadá en 1934, Mark Strand -Premio Pulitzer de poesía en 1999- al principio, quería ser pintor. Pasó su adolescencia en América del Sur y Central, y falleció en Nueva York en 2014, en la nación que lo reconoció como poeta laureado en 1990. Su primer libro, Durmiendo con un ojo abierto, apareció en 1964.

"No pienso en mí mismo como un poeta conservador ni experimental ni que pertenezca a ningún grupo, tampoco creo en las etiquetas reductivas que buscan caracterizar el trabajo en lugar de dejar que el trabajo se sustente por sí mismo. Si mis poemas están bien hechos, quiere decir que me importan lo suficiente como para hacerlos tan bien como pueda", dijo cierta vez en entrevista con Alí Calderón y Dimitri Angelis.

Tomado de Sólo una canción, con traducción de Eduardo Chirinos y edición de Pre-textos, uno de todos los diamantes del libro:

 

Mapas negros

 

Ni la presencia de las piedras,

ni el aplauso del viento,

te dejarán saber

que has llegado,

 

ni el mar que sólo celebra

las partidas,

ni las montañas,

ni las moribundas ciudades.

 

Nada te dirá

dónde te encuentras.

Cada momento es un lugar

donde nunca has estado.

 

Puedes caminar

creyendo que arrojas

tu luz alrededor.

¿Pero cómo lo sabrás?

 

El presente es siempre oscuro.

Sus mapas son negros,

ascienden de la nada,

describen,

 

en su lenta ascensión

hacia ellos mismos,

sus propios viajes,

su vacío,

 

su triste y resignada

necesidad de completarse.

Como se elvan hacia el ser

son como el aliento.

 

Si los estudias un poco

será sólo para descubrir,

muy tarde, que todo aquello

que te importaba

 

no existe.

En ninguno de ellos

figura tu casa

tampoco la de tus amigos

 

que te esperan para aparecer,

ni la de tus enemigos

que enumeran tus faltas.

Sólo tú estás allí,

 

diciendo hola

a aquello que serás,

y el pasto negro

sostiene las estrellas negras.

 

 

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