Poesía

Tres poemas de Juana Bignozzi

Adriana Hidalgo publica el segundo volumen de la obra completa de la poeta argentina.

En una edición al cuidado de Mercedes Halfon, Adriana Hidalgo publica el segundo volumen de la obra completa de Juana Bignozzi: La vida en serio, que abarca su producción entre 1958 y 1997.

Bignozzi (Buenos Aires,1937) residió en España entre 1974 y 2004. Con Juan Gelman integró el grupo El pan duro. Publicó su primer libro, Los límites, en 1960, y desde entonces le siguieron Tierra de nadie, Mujer de cierto orden, Regreso a la patria, Interior con poeta, Partida de las grandes líneas, 1996, estos cuatro últimos incluidos con el inédito «La ley tu ley» en la obra reunida publicada con ese título por Adriana Hidalgo. Más tarde, salieron Quién hubiera sido pintada, Antología personal en la colección Bicentenario de la Biblioteca Nacional y Si alguien tiene que ser después. Recibió el Segundo Premio Municipal de Poesía en el 2000, el Premio Konex, Diploma al mérito por el quinquenio 1999-2003 y la Rosa de cobre de la Biblioteca Nacional, 2013.

“Este segundo volumen de La vida en serio cierra la obra completa de Juana Bignozzi a la vez que devela un misterio que llevaba décadas: el de sus poemas de juventud”, explica Halfon en las palabras preliminares, donde argumenta por qué “terminar por el principio”: “El origen de una poética es un asunto crucial en el conocimiento de toda obra”.


Soy una mujer sin problemas

Todos lo saben

y entonces buscan mi compañía para charlar por las noches.

Sin embargo yo conozco a alguien que quiere morir

en paz consigo mismo

y me produce estremecimientos, insomnio, soledad,

porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin,

dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega

desmedida

que no entra en mis planes.

Sin embargo yo sueño por las noches

con un jardín inmenso donde los muertos se levantan

para saludarme;

yo sueño con un hombre que me inquieta y como lo ignora

me habla amigablemente del resto del mundo

y de mis múltiples amores, tan simpáticos,

tan apropiados como tema de conversación.


La vida en serio

Ahora he descubierto el sol, los perros y las mentiras.

La vida es más lógica, no he dicho mejor, sino más lógica.

Cierro los ojos y tomo sol, juego con un perro tan vulgar

que es imposible sentirse separada de él y miento.

Eso me obliga por las noches a sacarme los zapatos

como quien se desnuda,

a caminar descalza por mi casa,

a llorar a solas cada tanto.

Ahora miro a una mujer ni linda ni fea,

pienso que la pequeña vida continúa

y que todo dolor importante tiene testigos,

aunque sean un perro, el sol o las mentiras.


La literatura en serio

Como sufro y me aburro resulto bastante divertida,

a veces represento situaciones,

la mujer comprensiva, el hombre triste;

como no tengo sentido de la oportunidad,

puedo interrumpir la mejor escena de amor,

y para que nadie dude de mi inteligencia,

me ocupo de problemas casi ridículos.

Rodeada de gente que espera cosas de la vida

o practica la tragedia,

mis explosiones de júbilo son bastante frecuentes,

y como me regalo horizontes, cucharas que vacían

mi corazón,

casi siempre estoy triste,

por eso mi alegría es digna de verse.


Digo tantas veces lo que no pienso

que no me interesan los sonidos que lanzo de manera

constante

únicamente me apasiono por lo que hablo a solas

y así he descubierto minuto a minuto

el paso de mi futuro hacia el pasado

he logrado

no convertirme en criada de una decadencia

no caer en la tierna sonrisa comprensiva

que aparece cuando la intensidad desaparece

dejé de hablarle todo a alguien

e intento decirles algo a todos


Dueña de un sonido

que benevolente me educa

íntimo de mis íntimos

que benevolentes me esperan

sonrío por este mundo

y gozo de la elasticidad de esta muerte

y si alguien habla por mí

finalmente

al cabo de ortodoxias que no lograron ampararme

de liberaciones que salvan mis restos en dispersión

hemos llegado al padre el hermano el juez de esta vida

que buscó las imágenes masculinas los protectores

en ideólogos sin teoría

en débiles a los que llevó a la angustia

en mesiánicos que no podían enfrentar sus llagas

si por fin soy propiedad de alguien

–sonido sombra luz de tumba o mi propia vida–

ya puedo preguntarle

¿quién es tu criatura?

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