La foto de Sur
Viernes 26 de junio de 2026
"Cuando escribe, Inés Ulanovsky parece estar leyendo fotografías", escribió María Moreno. Compartimos un texto de Las fotos (Blatt & Ríos).
Por Inés Ulanovsky.
Tengo ante mis ojos –si se me permite el oxímoron– una de las copias originales de la foto emblemática de la revista Sur. Forma parte del gran archivo que habita en Villa Ocampo, y es una de las cuatro o cinco reproducciones que los hermanos Forero le entregaron a Victoria Ocampo después de haber registrado ese momento, en 1931.
Está copiada en papel brillante, mide 22,8 por 16,6 centímetros y en el reverso, con letra cursiva y tinta negra, hay una lista con los nombres de los fotografiados: Francisco Romero, Eduardo Bullrich, Guillermo De Torre, Pedro Henríquez Ureña, Eduardo Mallea, Norah Borges, Victoria Ocampo, Enrique Bullrich, Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo, Ramón Gómez de la Serna, Carola Padilla, María Rosa Olivier y Ernest Ansermet. En el extremo inferior dice “Sur: Palermo chico, Calle Rufino de Elizalde, donde vivía V.O. a partir de 1929”. Curiosamente esa es la letra de Victoria Ocampo, que escribe en tercera persona como si fuera otra. En la foto, además, se puede ver la marca estampada de un sello ovalado que dice: “Hnos. Forero, fotógrafos”.
Los hermanos Diego y Nicolás Forero tenían un estudio de fotografía ubicado en la calle Maipú 379 del centro porteño. Fotografiaban edificios y obras de arte y se especializaban en hacer fotos a domicilio. “Todo el mundo lo dice: para buenas fotografías, Hnos. Forero”, decía el aviso con el que publicitaban su trabajo.
De esa mítica sesión, Victoria Ocampo dijo: “Quise inmortalizar el nacimiento de la revista Sur. Llamaron a los Hermanos Forero que hacían esas fotos a domicilio, con ese magnesio que cegaba. Tomaron varias poses. Elegí tres, que son las que siempre se publican”.
La más conocida es la de la escalera. La vimos replicada cientos de veces en diarios, revistas, libros, redes sociales y documentales, pero sólo se publicó una vez en Sur. Fue en 1951, en la edición especial por el aniversario número veinte de la revista. La mayoría de los epígrafes que la acompañan la definen como “La foto del nacimiento de la revista Sur”, pero en realidad la toma se hizo cuando se preparaba la salida del tercer número, publicado en el invierno de 1931.
Lo que se ve es un grupo de personas –cuatro mujeres y diez varones– que posan desordenados en una escalera blanca y un enorme cactus que podría ser una escultura de arte moderno. Victoria Ocampo no mira a cámara, está sentada en el borde del pasamanos de la escalera, casi al borde de la foto y casi afuera de la escena. Parece estar observando con orgullo eso que logró.
María Cristina Forero, más conocida como María Moreno, es la nieta de Nicolás Forero. En 2007 escribió una nota en el suplemento “Radar” de Página/12 sobre Victoria Ocampo en fotografías, el libro que la fotógrafa Sara Facio acababa de publicar. Ahí escribe: “Victoria Ocampo y yo tenemos algo en común: con el pretexto de iluminarnos y no contando aún con el artilugio del f lash, un Forero nos deslumbró hasta la ceguera”.

La toma de la escalera no fue la única que los Forero hicieron ese día. Hay otra menos conocida en la que el grupo fundador de la revista posa en el living de esa casa de estilo racionalista. A sus espaldas, hay un espejo en el que ubicaron tres impresiones con un mapa de América y la palabra “Sur”. A la derecha, sobre una mesa baja, hay un portarretratos con la foto del escritor Ricardo Güiraldes, fallecido hacía poco tiempo.
De las catorce personas que están en la foto, siete están paradas, cinco sentadas en un sillón y dos en el piso, sobre una alfombra de diseño cubista, obra de Pablo Picasso.
En la misma nota, María Moreno escribe sobre otra foto firmada por los Forero: “Pero la fotografía más sorprendente de la serie es la menos difundida y por eso uno de los muchos hallazgos del libro de Sara Facio. Gómez de la Serna parece estar dando una conferencia ante un grupo de personas que dan la espalda a la cámara. Por detrás de Gómez de la Serna hay un espejo que refleja, entre otros los rostros de Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo y Victoria Ocampo. Y por sobre las figuras reflejadas, una sombra informe sugiere la presencia de la cámara y algún dispositivo que incluiría seguramente esos trapos negros, misteriosos, suerte de mangas inmensas que formaron parte de los objetos de mi padre –también fotógrafo– hasta su muerte. Y detrás de todo el grupo, en otro plano, borroso por la luz, puede verse a mi abuelo Nicolás, quien seguramente utilizaba el disparador a distancia adecuado a las fotografías de estudio”.
Walter Benjamin sostiene que al poder hacer un sinnúmero de impresiones de una sola placa fotográfica, no tiene sentido preguntar cuál de ellas es la auténtica. Yo, en cambio, puedo asegurar que existen impresiones más auténticas que otras. Acceder a su materialidad, ver las marcas que la letra manuscrita dejó en el papel y advertir la tonalidad que adquirió por el paso del tiempo es una experiencia que no se parece en nada a observar a una imagen digital.
La foto que sacaron los hermanos Forero, intervenida después por la letra de Victoria Ocampo, rescatada por Sara Facio y descripta por María Moreno, parece reproducir, de un modo más preciso, lo irrepetible.