Poesía

La escritura es otra cosa

León Plascencia Ñol
León Plascencia Ñol

"¿Cuánto del río subsiste / en el poema? ", escribió el autor de Revólver rojo. Es el invitado a la última entrega de la curaduría de Soledad Castresana, quien completó el panorama de poetas contemporáneos mexicanos inaugurado por Paula Abramo. 

Notas y selección de Soledad Castresana.

Cuando leí los primeros poemas del libro Revólver rojo de León Plascencia Ñol, me sentí en casa. Hay alguna poesía con la que pasa eso. No sé si es la mirada sobre la naturaleza, ciertas palabras, ciertos ecos de lecturas.

León nació en Jalisco en el 68. Es escritor, artista visual, dirige filodecaballos editores y es miembro del Sistema de Creadores de Arte de México. Recibió, entre otros, el premio Nacional de Cuento Agustín Yáñez 2008, el Nacional de Literatura Gilberto Owen 2005 y el Álvaro Mutis (México-Colombia) 1996. 

Disfrutó de residencias artísticas en Bogotá, Colombia, y en Seúl, Corea, en 2007 y 2012. Tanto en su poesía como en su trabajo visual aparecen marcas muy fuerte de su experiencia en Oriente.

Sus últimos libros publicados son El lenguaje privado (filodecaballlos, 2014), Polaroids de grullas volando bajo un cielo naranja (2013) y Revólver rojo (2011).

Comparto tres poemas del último. En el blog poesíamexa, pueden leer y ver este libro completo y otros dos.

 

Imitación de José Watanabe,

quien a su vez imita a Basho

Para C, aún en Bogotá

 

Los dragones voladores despiertan

una insospechada duda: ¿cuánto del río subsiste

en el poema? Aletean minúsculos frente a mí y yo quisiera escribir

un sijo para ti. Tengo compasión: la roca

está cansada por el paso del agua, choca contra ella y la rebasa. No

hay molde para contener un ejército de dragones alados

enfrentándose

a la brisa que sale de los juncos. Quería decirte en este poema

algo sobre la belleza roja del paisaje. Fue sólo un momento.

Vi el agua

descender abochornada por el río: se cubría los pliegues y

aparecieron ellos,

un ejército marcial y fiero. Todo el rojo no cabe aún, explota

silencioso. Las hojas del árbol parecen garras que se abren rojas

también en su melancolía. Quería escribirte este poema.

La lluvia no me deja. Sólo

conservo del paisaje lo que ya olvido. ¿Cuánto del río subsiste

entre nosotros?

 

Anotaciones posibles

Todos los árboles no hacen un bosque. Acaso bosque construya

la posibilidad del bosque. Todos los árboles es escritura; distinta a

la escritura de la rama, de la hoja, del tronco vencido por el peso.

Cada palabra es un registro distinto. Cada palabra es y árboles no

son bosque: son escrituras contrarias. Contrario es lo que dicen:

¿árboles contiene bosque? Ramas, hojas, tronco vencido por el peso.

La escritura es otra cosa. No existen. No se dice árboles, bosque:

enramada: se dice. ¿Y eso basta?

 

Limpieza general

Es posible que suceda. La rama

que se quiebra, el mirlo asustado,

tus ojos detenidos. No hay mentira

posible. La alfombra azul de flores

eruditas; las miradas o casi,

no parecen. Me aferro a ti, dijeras

casi en susurro. Es lenguaje,

papel incierto. —El mirlo asustado.

Quisiera abrazarte, digo,

pero hay nubes, rastros

 

de otro tiempo.

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