Híbridos y maravillosos: dos sellos nuevos aterrizan en la librería
Viernes 26 de diciembre de 2025
Le damos la bienvenida a FAN y Goma, dos editoriales especializadas en libros objeto que dialogan con las artes visuales.
Por Valeria Tentoni.
Termina el año pero algunas cosas comienzan, como la vida de estos dos sellos que presentamos hoy y ya están disponibles en la librería, en su sección de libros de arte. FAN y Goma comparten espíritu experimental y exploración plástica, reuniendo textos e imágenes en libros objeto que se convierten en verdaderos tesoros.
Sol Echevarría, también editora del sello Excursiones junto a Nurit Kasztelan, regresa a las imprentas dirigiendo el proyecto FAN, que comenzó siendo un espacio dedicado a la investigación, a la exhibición de proyectos artísticos contemporáneos y al desarrollo de publicaciones experimentales. El diálogo entre el mundo editorial y el artístico, presente en todas sus exhibiciones, deriva también en un sello editorial propio que publica ensayos visuales, pensamiento crítico y libros de artista. “Desde FAN sostenemos que cada publicación es entendida no sólo como documento sino como pieza en sí misma capaz de reinterpretar, expandir y multiplicar la llegada a diferentes públicos y escenarios. El objeto libro sale de los circuitos en los que suele exponerse el arte contemporáneo para irrumpir en librerías, bibliotecas, mesas de trabajo o habitar espacios domésticos, pudiendo así acercarse a un público diverso de lectores, críticos, libreros, bibliógrafos e investigadores, entre otros posibles destinatarios”, explica. Su primer libro publicado es Antena, de Silvia Gurfein, nacido en pandemia como una serie de dibujos y pinturas que, en esta edición, se acompaña con un breve texto de la autora: "Puede leerse, así como la obra de la artista, como una extensa conversación entre las referencias a la imagen como fantasma, la pintura como cápsula de tiempo y el trabajo con los restos, lo que parece haber quedado fuera de la vista y ha sido desechado en la historia de la pintura”.
Este verano entrará en imprenta un nuevo libro, de Ezequiel Black, titulado Las visiones. Se trata de una edición en facsímil de un diario de viajes hecho durante más de una década en ceremonias con plantas sagradas en distintas regiones y países de América Latina. También viene un libro de fotografías de artistas de Argentina titulado Imágenes latentes. "Muchos de los proyectos en marcha dependerán finalmente de su financiación. Entre el armado de un libro y su salida real al mundo puede pasar una eternidad”, explica Echevarría, quien definirá a los lectores ideales de estos libros, siguiendo la propuesta híbrida, como lectores-espectadores.
La editorial es un desprendimiento de un plan mayor, dedicado a la investigación y exhibición de proyectos artísticos contemporáneos. ¿Por qué decidieron sumar libros?
Desde el inicio la propuesta de FAN fue llevar a cabo un cruce entre las artes visuales y el mundo editorial. En la primera muestra del espacio, inaugurada a finales del año pasado, se expusieron una serie de archivos desclasificados del libro Cielo, de Silvia Gurfein, después hubo una selección de obras de Lola Goldstein donde la hoja en blanco aparecía en sus óleos como un elemento dinámico y visible; le siguió la exposición de Jorge Macchi con libros que devenían en esculturas y papeles diarios que se transformaban en cuadros, por nombrar solo algunas. Y, si bien el primer libro del sello apareció varios meses después, la línea editorial no sólo es una parte intrínseca de este proyecto sino fundamental junto con la exploración visual. ¿Por qué? A nivel conceptual diría que me interesan los cruces y los espacios híbridos porque en ellos se ponen en tensión sus imaginarios y estructuras, permitiendo una mirada tanto crítica como lúdica. En lo personal, estudié Letras, escribo y soy editora desde hace más de dos décadas, pero también coordiné un espacio de arte académico y dirigí una galería de arte contemporáneo por muchos años. Cuando me ofrecieron un local físico en Affair, una “galería de galerías”, lo primero que pensé es que quería unir en un mismo proyecto estos dos universos, que vendrían a ser mis dos pasiones por decirlo de algún modo.
Venís de una experiencia editorial anterior de libros que también cruzaban artes visuales y texto. ¿Cómo pensás el vínculo entre ambos proyectos?
En verdad vengo de una experiencia aún anterior a la de los libros impresos, que fue la génesis de mi trabajo editorial y artístico. Mientras cursaba la carrera dirigí No Retornable, una de las primeras revistas digitales del país lanzada en 2005 que, si bien estaba enfocada en la literatura, el ensayo y las reseñas críticas, incluía una sección artes visuales curada por el artista Martín Legón. Fue gracias a ese proyecto que conocí a Nurit Kasztelan, mi actual socia de Excursiones, una editorial independiente dedicada al ensayo latinoamericano contemporáneo que fundamos en el año 2012 con el objetivo de difundir el pensamiento crítico tanto de autores consagrados como inéditos. Con una fuerte apuesta estética, los libros están acompañados por dos obras de arte en tapa retiración y postales coleccionables. En ambos proyectos existe un cruce entre lo editorial y las artes visuales, pero mientras en Excursiones lo primero que aparece es el material escrito (a partir del texto se eligen las obras visuales), en FAN primero se arma el relato visual (recién entonces se piensa un texto que acompañe).
Editora de poesía y libros de artista, Goma editora está dirigida por María Antonia Rodríguez. El proyecto nació en 2024 con dos líneas editoriales iniciales: poesía y libros-obra de fotógrafos y artistas visuales, pero a la librería llegó hace relativamente poco. Como su elástico nombre lo indica, “a Goma le gusta estirarse hacia otros territorios y pegotearse con proyectos afines: reediciones, coediciones, traducciones, performances y experimentos de toda índole, que graviten alrededor del libro impreso”, dice. Entre sus libros se cuentan poemas de Márgara Averbach o Legna Rodríguez Iglesias, y libros objeto como La ciudad oculta de Gonzalo Millán, cuyas letras se revelan al frotar una moneda contra la hoja, en apariencia, blanca. También, por ejemplo, un libro de fotografía muy particular: Mr. & Mrs., realizado con las fotos dejadas en herencia por los abuelos paternos de la artista venezolana-coreana Suwon Lee. Se trata de dos libros en uno a los que se accede por lugares opuestos que deben voltearse para acceder al otro en la portada y contraportada. En la doble página central terminan y convergen ambos libros, y se ve la única imagen donde aparecen los dos protagonistas juntos, en el día de su boda, vistiendo el traje tradicional de matrimonio de Corea.
Goma edita, en principio, libros de poesía y libros-obra de fotógrafos y artistas visuales. ¿Por qué creés que estos dos mundos están cerca y los eligieron como núcleo?
Creo que la decisión de comenzar con estas dos líneas editoriales surge de mi propio recorrido. Vengo del diseño y las artes visuales, y en los últimos años me he vinculado también con la literatura. En ese cruce, el trabajo editorial se vuelve un territorio donde puedo integrar un interés persistente por la relación fértil entre imagen y lenguaje. Tanto en la fotografía y las artes visuales como en la poesía —al menos en la que a mí me convoca— hay una búsqueda común en torno a la imagen, que habilita una relación lúdica e intelectual con la forma libro.
Acaban de lanzar un libro cuyas letras se descubren al frotarlas con una moneda. ¿Qué idea de libro-objeto te inspira y cómo pensás lo material de los libros?
La materialidad del libro siempre ha dialogado con el espíritu de su época, como cualquier objeto de diseño o expresión artística. Hoy prácticamente todos los textos y obras pueden encontrarse online. El libro al que se refiere la pregunta —La ciudad, de Gonzalo Millán— está disponible en PDF en su edición original de 1979 en la página Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional de Chile (una página excelente, por cierto). El libro de Goma, entonces, no busca simplemente reproducir esa obra, sino aludir a ella poéticamente. Quiere sumar una capa más de experiencia: invitar al lector a interactuar físicamente con el texto y a reflexionar sobre el ocultamiento y la censura. Nos interesa explorar ese camino, aportar nuevos sentidos sin abandonar el soporte libro. Suena un poco pretencioso al escribirlo, pero, bueno, todas las aspiraciones lo son en cierta medida.
¿Cómo se piensan en relación con el mundo de las artes visuales?
Podría decir, en principio, que nos pensamos siempre desde el libro: el libro como obra y como soporte de posibles conversaciones entre las artes visuales y lo editorial. Por otro lado, es una pregunta interesante que me tuvo un buen rato pensando, porque ¿qué son exactamente las “artes visuales”? Es una categoría amplia, laxa, abarcativa —bastante Goma— cuya definición más evidente es “expresiones artísticas que se perciben principalmente por la vista”. Y ahí entra prácticamente todo: desde la escultura hasta el videoarte o la performance; y entonces también el objeto libro y la palabra escrita. Me atrevo a decir que la poesía es también un arte visual, siendo el más visual de los géneros literarios: no sólo por su trabajo con las imágenes, sino porque la propia mancha del texto sobre la página es siempre un paisaje variable, determinado por la longitud de los versos, la osadía o el capricho del poeta.
¿Cómo eligen a los autores para su catálogo? ¿Qué búsqueda hay allí?
Es importante la afinidad con su obra: cierto humor o desfachatez, cierto ritmo, cierta contundencia. Valoramos especialmente aquellas obras que permiten jugar con el diseño del libro o que abren posibilidades materiales. Creemos que eso corresponde con la identidad que estamos construyendo para Goma.
Pienso que en la mayoría de los autores que hemos publicado —o que están en nuestro horizonte— hay una suerte de “impureza”, una vocación experimental, un pequeño “corrimiento”, por usar un término que se usa en argentina para hablar de algo fuera de centro o no del todo clasificable.