Poesía

Autobiografía del ojo

Un poema de Paul Auster

Un texto de ese género por el que es menos conocido pero se siente más orgulloso el escritor estadounidense, autor de la Trilogía de Nueva York y Premio Principe de Asturias de las Letras.

"Aún siento gran apego por la poesía que escribí... Es probable que sea lo mejor que he escrito", dijo Paul Auster. En una entrevista reciente en Argentina con Violeta Gorodischer contó: "Yo odio la palabra disciplina, me hace pensar en cosas que uno no quiere hacer, y yo sí quiero hacer lo que hago. Me levanto y tengo el día más aburrido que puedas imaginar: jugo de naranja, té, diarios y trabajo. Trabajo durante todo el día, me tomo un break en el medio, como un sándwich al mediodía y a las cuatro o cinco me detengo. ¡Entonces estoy tan cansado! Mi cerebro está frito, y mi cuerpo siente que corrió una maratón. Y después de ese día, hay veces en que sólo produzco una página, pero me saca todo lo que tengo adentro, quedo muy cansado de verdad".

Aquí, una de esas piezas que más quiere, de ese género por el que es menos conocido pero se siente más orgulloso. Tomado de su Poesía completa (Seix Barral).

 

Autobiografía del ojo

Lo invisible, arraigado en el frío,

y madurando hacia esa luz

que se disipa

en todo cuanto

alumbra. Nada tiene fin. La hora

vuelve al comienzo

de la hora en que respiramos: como si

nada hubiera. Como si no pudiera ver

nada

que no es lo que es.

 

En el límite del verano

y su calor: cielo azul, colina púrpura.

La distancia que sobrevive.

Una casa hecha de aire, y el flujo

del aire en el aire.

 

Como estas piedras

que se deshacen contra la tierra.

Como el sonido de mi voz

en tu boca.

 

 

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