Lecturas

El día que Kurt Vonnegut aceptó escribir un prólogo para Anne Sexton

Los escritores se conocieron en una fiesta y la poeta, que ya había ganado el premio Pulitzer, quería al autor del momento para acompañar su nuevo libro.

Por Valeria Tentoni

 

Una selección inédita de la correspondencia del autor de Desayuno de campeones acaba de ser publicada por el sello Sine qua non, con traducciones de Milo J. Krmpotic, y allí se encuentran todo tipo de tesoros: desde las cartas que intercambió con su agente literario hasta las que se envió con otros escritores y escritoras. Como, por ejemplo, José Donoso, el escritor chileno que formó parte del boom latinoamericano y al que se dirigía, con su sentido del humor característico, como “querido sudaca” para confesarle: “La escritura va mal”. 

Las cartas van desde los jóvenes años cuarenta hasta los primeros años del siglo XXI, y muestran el camino vital que transitó el escritor nacido en 1922 y fallecido en 2007, uno de los autores más representativos de su nación y más revalorizados constantemente. 

Hacia los años setenta, Vonnegut estaba en pleno pico de popularidad: “Kurt pasó de ser pobre a ser rico y famoso en un santiamén”, leemos antes de entrar en el conjunto epistolar de esos años. El escritor dejaba el pueblo y se mudaba a Nueva York para ser vecino de, entre otros, Truman Capote. Sus libros copaban los rankings de ventas y además se adaptaba al cine Matadero cinco, entre otros hechos memorables de esos años. Mientras tanto, Anne Sexton no se quedaba atrás: hacia 1967 ganaba el Premio Pulitzer con su obra confesional y cosechaba lectores de a centenas. 

Con unos nuevos poemas basados en los cuentos de hadas de los hermanos Grimm, Sexton había terminado otro libro bajo el nombre de Transformaciones. Y ese libro necesitaba un prólogo. 

No contamos con la carta que envió Sexton a West Barnstable, Massachusetts, desde donde Vonnegut respondió el 23 de noviembre de 1970 lo que sigue a continuación, pero podemos imaginarla. 





 

Querida Anne: 

He leído todo tu Transformaciones. Me sentiré honrado de escribirle un prólogo corto. Mis honorarios: dos botellas de ginebra. 

Ponme una nota si quieres que lo tire adelante. Mientras tanto, volveré a leer los poemas, para poder conocerlos bien de verdad. Además, querida, ¿me pasarías una recopilación de tu obra anterior? La he admirado de manera esporádica, pero estoy seguro de que me he perdido muchas cosas. 

Saludos, 

Kurt 

 

Al parecer, además del prólogo, el autor de Fuera de la jaula le dejó a la poeta todavía otro regalo más: en medio de la cena por el lanzamiento de su libro, apartados de la conversación general, Vonnegut hizo para Sexton un puntilloso y personalísimo diagrama del argumento de La cenicienta que la dejó embelesada. 

Acababan de conocerse en persona. 


Artículos relacionados

Una ética de la intensidad

Jorge Consiglio lee y presenta Homo ludens (Emecé), la nueva novela de Patricio Rago: "Rago escribe desde una percepción muy fina de la inestabilidad”.

¿Por qué leer los clásicos?

“Hacerle tiempo a un clásico es también, necesariamente, ponerlo a dialogar con el presente”: Matías Moscardi retoma la pregunta de Calvino ante un ejemplar de Gargantúa y Pantagruel.

Un bárbaro en Asia

Una lectura de Nubes y peces dorados, de Ariel Sicorsky (Editorial Catalpa): "En la estela de esos grandes traductores de Oriente a Occidente que pueden ser Ernest Fenollosa, Alan Watts y Chantal Maillard, este libro es un camino, único y genuino".

El tema menor

Sobre Serial spoiler, de Leticia Obeid, publicado en la nueva editorial de ensayos Objetos personales. 

Tesoros mellizos: publican las entrevistas a Juana Bignozzi y Joaquín O. Giannuzzi

Editorial Mansalva y Editorial Seré Breve acaban de publicar sus respuestas reunidas en dos tomos infaltables, a cargo de Jorge Fondebrider y Osvaldo Aguirre. 

El encanto del descuido

María Lobo lee La madre de Beckett tenía un burro (Emecé), de Matías Battistón: sobre la traducción como oficio en peligro de extinción y los placeres irremplazables de la lectura. 


Canción animal

Impedimenta traduce Oso, la obra maestra de la canadiense Marian Engel que le valió elogios de Alice Munro y Margaret Atwood. 

×
Aceptar
×
Producto agregado a carrito
Seguir comprando
Ver carrito
0 item(s) agregado tu carrito
×
MUTMA
Seguir comprando
Checkout
×
Se va a agregar 1 ítem a tu carrito
¿Es para un colectivo?
No
Aceptar