Poner el cuerpo: ciclos de lectura

Gentileza Gente x Gente

Conversamos con las organizadoras de algunos de los ciclos de lectura más activos de Buenos Aires. En bares, bibliotecas, teatros y museos, la literatura se pone de pie.


Por Valeria Tentoni.


Buenos Aires, definida muchas veces como una ciudad de lectores por la cantidad de librerías que ofrece por metro cuadrado o por las escenas cotidianas de libros abiertos en vagones de tren, subte y colectivos, lo es además por los numerosos ciclos de lectura en vivo que se reparten en centros culturales, bares y teatros. En esta ocasión conversamos con algunas de sus gestoras, casi siempre también autoras, en todos los casos grandes lectoras, que combinan aquellas afinidades con lo escénico.

"Gente x Gente”, para comenzar, es un encuentro de escritura y performance que surgió en 2021, proyecto de la escritora Giuliana Migale Rocco y la artista escénica y productora Delfina Kavulakian. Empezó en un gran galpón de arte en Chacarita que cerró y, a partir de ese momento, paseó por distintos espacios de la ciudad: bares, museos, galerías, teatros. Ahora, de nuevo, el proyecto tiene un espacio fijo: ArtHaus, en un área de literatura recientemente creada para esa institución que la dupla comenzó a programar. “Gente x Gente es un ciclo que nació de una amistad y de un deseo muy fuerte de cruzar dos disciplinas: la literatura y las artes escénicas, que después entraron en diálogo con la música y las artes visuales también. Nos interesa mucho cruzar artistas emergentes con artistas de más trayectoria, que haya textos inéditos y textos publicados, y generar un espacio de escucha profunda y de encuentro”, explican sus hacedoras. “Lo central para nosotras es la escucha; creemos mucho en la potencia de la escucha como acción política porque se vuelve un lugar de encuentro y una forma de escapar o hacerle frente a las lógicas del presente”. El ciclo surgió casualmente, de una charla en un bar. “Conocíamos a muchas personas muy talentosas que no encontraban espacios para publicar o actuar y pensamos que en ese cruce podía aparecer algo virtuoso, potente, vivo y genuino. Ese fue el primer motor, después el ciclo fue tomando otras formas, encontró nuevos formatos y formas de articulación con editoriales, espacios y proyectos”, dicen, y definen al suyo como “un proyecto de circulación de voces contemporáneas, un ejercicio de escucha colectiva, una reunión de disciplinas, una práctica amistosa y social”.


“Nos sigue fascinando la idea de que diez, veinte, cuarenta, setenta, cien o doscientas personas se encuentren en un lugar para que alguien les lea. Que hagan silencio y que, por una hora, se dediquen a escuchar”: textos acabados, publicados, inéditos, textos que funcionan, textos más erráticos, todo puede ir a parar al escenario por el que ya pasaron autores, autoras, actrices y actores como Maruja Bustamante, Ana Ojeda, Laura Wittner, Analía Couceyro o Lucrecia Martel. “Lo que pasa entre quienes escriben y quienes actúan es siempre fascinante. Para quien escribe, es raro que lo lea alguien más: que las palabras se digan con una voz distinta, con un ritmo diferente, con una intensidad que no imaginó. No es nada muy distinto a lo que pasa en cualquier escena lectora, solo que acá sucede en voz alta y el autor o la autora está ahí presente. Eso abre un vínculo, una posibilidad de amistad o, simplemente, una nueva forma del texto”.

Dramaturga, poeta y directora de teatro, Consuelo Iturraspe está al frente del ciclo “Cicatrices”. La autora de En lugar de dormir cuenta que comenzó a vincularse con los recitales de poesía como oyente: "Pero en 2022 la cosa estaba medio detenida, algunas de las curadurías que encontraba me parecían caprichosas y tampoco me enamoraban los lugares donde se hacían los ciclos. Un amigo estaba haciendo una obra hermosa en el Rodney, este bar tan importante para nuestra cultura, en una esquina un poco alejada, frente al cementerio, con historia propia. Un día pensé: ya hay bandas, ya hay teatro, podríamos traer poesía”, cuenta. Se propuso enfocar especialmente en la curaduría y la producción: “Por el tiempo que eso lleva decidí que sería un ciclo con pocas ediciones al año. Llenamos la esquina, cada vez. Nos acompañó siempre la librería Mendel, aportando vouchers de libros para lectores y público. Al año siguiente recibimos también el subsidio Gestionar Futuro que ayudó a sostenerlo y a darle continuidad”. La autora de la obra La tristeza cree que la vinculación con lo teatral tiene más que ver con la producción y la gestión cultural que con la construcción de una escena o una performance: “Si el teatro me enseñó algo es a trabajar mucho para que todo salga bien: a anticiparme a los problemas, a cuidar los detalles y las condiciones para que, cuando llegue el público, todo esté en su lugar. También me enseñó que producir es, en gran medida, cuidar. Cuidar a quienes vienen, a quienes leen, el espacio, los tiempos y ese otro ritual vivo que es la lectura pública”.


En el caso de “Cicatrices” los textos son exclusivamente poéticos: “Con la poesía me pasa algo, y sobre todo con poetas que ponen el corazón cuando leen: con su singularidad me atrapan, me demoran, me conmueven”, confiesa. “Hay muchas posibilidades de diálogo entre tantas voces de poetas. En general busco que convivan distintas generaciones, recorridos, ritmos. También me interesa federalizar la noche porteña, poder acercar voces de provincias, música que no es la de siempre. Y al fondo de todo hay una intuición a la hora de armar line up que es mi herramienta de trabajo preferida”. Además de lecturas, este ciclo ya produjo dos antologías con la editorial Luismi donde se agrupa un poema por cada poeta de los que pasó por allì en sus cuatro años de vida: “Me interesaba generar un archivo de este acontecimiento, una memoria que no clausure la vitalidad de un acto presencial”.

“Quiero estar entre tus cosas”, comandado por la escritora Ana Montes, tiene lugar los domingos en Soria Bar. El ciclo arrancó en 2019, justo antes de la pandemia. “Soria venía haciendo ciclos de lecturas con distintos curadores y, a partir de una invitación de Romina Paula al suyo, surgió la chance de armar el propio”, explica Montes. El escenario es un living que se arma con un par de sillones y una luz tenue, íntima, que recibe poetas, narradores, diaristas, dramaturgos. “En verdad, en su momento lo pensé como un ciclo de narrativa. Cuando arranqué abundaban las lecturas de poesía y me parecía lindo generar un espacio para leer y escuchar textos más largos. Con el tiempo se flexibilizó y se ha leído de todo, desde poemas hasta fragmentos de obras de teatro”, agrega la autora de La flamenca. Por el ciclo ya pasaron autores como Tamara Tenenmbaum, Santiago Loza, Yamila Begné, Magalí Etchebarne, Pablo Ottonello o Cecilia Pavón.


“Coliseo de poesía”, por su parte, está comandado por la docente, periodista cultural y poeta Roxana Artal y el también poeta Yamil Dora. Nació como una iniciativa de la Dirección de Cultura de la Biblioteca Nacional con un propósito preciso: otorgar a la poesía un espacio específico dentro del marco institucional. “Consideramos a la poesía la nave madre de las letras y creemos fundamental propiciar un ámbito para el pensamiento crítico, la lectura y la difusión de poéticas tanto locales como internacionales”, explican. Su rasgo distintivo radica “en la ambición de hacer confluir a las diversas familias de la poesía nacional y poner el quehacer poético en diálogo directo con otras artes, géneros u oficios”. Así, desarrollaron una colección audiovisual con lecturas de figuras centrales de nuestra literatura —acompañadas por introducciones crítico-biográficas— y organizan mesas de debate sobre temáticas transversales a la labor poética. Estos contenidos se encuentran disponibles en el canal de YouTube de la Biblioteca Nacional. Asimismo, el proyecto se expande a través de recitales en el Auditorio Jorge Luis Borges, articulando una red que busca la federalización del espacio para que las voces de poetas de todas las provincias argentinas tengan una resonancia efectiva. “El proyecto fue diseñado como un dispositivo vivo y multidimensional que contempla tanto el registro de archivo como el encuentro presencial. Queremos que funcione como puente y foro articulador: un espacio que no solo preserve y difunda, sino que promueva el cruce entre tradiciones, generaciones y territorialidades. Es una apuesta por consolidar un mapa de la poesía nacional contemporánea en constante movimiento”, recalcan los organizadores.

“El encuentro directo entre poetas y lectores subraya el carácter social del hecho literario y da cuenta de la literatura como un organismo vivo. La poesía nace de lo colectivo y posee la capacidad única de conectarnos con las voces de nuestros antepasados, con la complejidad del presente histórico e incluso con las intuiciones del futuro. Aportar esta dimensión comunitaria a la lectura individual permite trascender la página escrita: el poema recitado y compartido restituye la dimensión oral, afectiva y colectiva de la palabra, abriendo diálogos indispensables para seguir pensando y pensándonos como comunidad”, agregan. La Biblioteca Nacional, por supuesto, es un escenario privilegiado: “Es patrimonio de todos los argentinos y actúa como custodia de nuestra memoria colectiva, garantizando el acceso libre y gratuito tanto a su inmenso acervo bibliográfico -al que estamos sumando la producción poética actual de diversas regiones del país-, como a sus distintas actividades culturales”, dicen.

×
Aceptar
×
Producto agregado a carrito
Seguir comprando
Ver carrito
0 item(s) agregado tu carrito
×
MUTMA
Seguir comprando
Checkout
×
Se va a agregar 1 ítem a tu carrito
¿Es para un colectivo?
No
Sí
Aceptar