Emmanuel Carrère: "Mi escritura es un trabajo artesanal"
Foto: Jiniva Irazabal
Viernes 02 de octubre de 2026
El escritor francés llegó a Buenos Aires para ofrecer, esta tarde en la Facultad de Derecho, una entrevista en vivo y presentar su nueva novela, Koljós.
Por Valeria Tentoni.
Invitado estelar, junto a Claire Keegan, de esta edición del Festival Internacional Filba, el escritor, guionista y director de cine Emmanuel Carrère llegó a Buenos Aires para ofrecer, esta tarde, una entrevista en vivo con Leila Guerriero en el Auditorio de la Facultad de Derecho que promete llenarse, así como un encuentro alrededor de la crónica el día sábado en el MALBA, cuyo cupo ya está completo.
Novelas de no ficción: así se catalogan libros suyos como Limónov, El reino o Una novela rusa, y también Koljós, su último título, publicado por Anagrama. “No tengo ningún tipo de rechazo por la ficción como lector”, ha explicado, incansable, entrevista tras entrevista. Cuando estuvo en Argentina hace una década, de hecho, comentó ante Silvia Hopenhayn y el auditorio de la Fundación Osde que a su libro El adversario intentó primero escribirlo como novela, al modo de Madame Bovary o Rojo y negro, pero no le sonaba bien. Trató después de escribirlo como no ficción, en la línea neutra e impersonal de A sangre fría, y tampoco resultaba. En cierto momento encontró que la clave era la primera persona: “Era algo que yo jamás había considerado antes, lo de escribir en primera persona. Y de repente tuve la impresión de que era el único camino posible". El hallazgo sobrevino casi por accidente mientras escribía sus anotaciones personales, las líneas de borrador para el armado del libro que se traía entre manos, dice ahora en conferencia de prensa en el bar de la librería, ante nutrido un grupo de periodistas. Desde entonces, esa es la afinación general de su trabajo: una primera persona que expone y se expone sin concesiones y que, dice, no siempre le cae del todo simpática.
Koljós no es la excepción. En tándem con Una novela rusa, aquí también se ocupa de la historia de esa nación, la de sus ancestros, sus otras raíces. La historia de su abuelo y la de su madre (Hélène Carrère d’Encausse, reconocida especialista en la Unión Soviética) también la de su padre y la del matrimonio que sostuvieron hasta el final. La puerta de entrada para escribir este libro fue, precisamente, la muerte de Hélène, y los papeles que su padre guardaba celosamente de su prosapia, en especial la línea materna. Es con ese archivo que Carrère construyó, con detallismo, esmero y paciencia ("mi escritura es un trabajo artesanal", dijo), esta obra nueva con la que ve, desde otra perspectiva, un universo similar: "Koljós es un libro mucho más sereno y aplacado que Una novela rusa, no es tan estridente", distinguió. En un recorrido que va de lo universal a lo íntimo, el título es uno de los hallazgos que más lo alegró, dijo: remite tanto a una práctica soviética de producción agrícola como a una costumbre familiar que lo reunía con su madre y sus hermanas. La obra ya ganó el Premio Médicis y el Premio Grand Continent.
De todos sus libros, Carrère dijo esta mañana que prefiere De vidas ajenas. Y de todas las tareas de escritura que lo ocupan hasta llegar a una versión final, la del montaje. Según contó, sus textos sufren varias vueltas de correcciones, pero ese esfuerzo lo enorgullece: "Por suerte, soy demasiado viejo para preocuparme por la cuestión de la inteligencia artificial en la escritura", dijo, y aseguró que, por su parte, escribe a la vieja usanza. Aunque ahora mismo, en realidad, no está escribiendo nada. "Nada de nada", dijo. El periodismo, mientras tanto, lo salva de esos huecos en los que no hay libros en proceso. Cuando vuelva a casa, por ejemplo, ya tiene una misión asignada: inmiscuirse durante quince días en una comisaría. "Me lo propusieron y me dije: esto no puede no ser interesante". Tiene otros proyectos de reportajes y como guionista, explicó. "Así que no estoy para nada desempleado".
Esta tarde, a las ocho, será entrevistado en vivo por Leila Guerriero en el Auditorio de la Facultad de Derecho. Las entradas se podrán retirar de 15 a 18 en MALBA y de 18 a 20 en la Facultad.