Filba

El musgo

Jiniva Irazábal / Filba

Ana Paula Maia escribió a partir de la instalación Paisajes, de Mondongo, en Art Haus, en el último Filba internacional.


Por Ana Paula Maia.



Caminaba tambaleándose entre los árboles. Respiraba con dificultad. Apoyaba las manos en las ramas más bajas, cubiertas de musgo, en un intento por mantener el cuerpo erguido. Había entrado en el bosque hacía pocos minutos. Caminó como de costumbre por el atajo que lo llevaba al otro lado. Dejó la camioneta estacionada a la entrada del bosque con sus dos ayudantes, ya que se dirigían a un campo a instalar unos postes. Lo que lo atrajo al bosque fue la presencia de un pecarí. Es común que se pierdan en el bosque y son deliciosos cuando se los asa.

Gritó a sus ayudantes, pero el eco de su voz se proyectó en dirección opuesta al grito. Recuperó el aliento y caminó un poco más. No pudo regresar a la camioneta. No pudo encontrar el atajo, ni la salida. Estaba atrapado.