El producto fue agregado correctamente
Blog > > Memorias del dolor guardadas en la tierra

Memorias del dolor guardadas en la tierra

Por Natalia Gelós

"La escritura de Dolores Reyes es cercana y poética, conmovedora sin golpes bajos, sin perder lo luminoso ni caer en artificios". Una reseña de debut de la autora nacida en Buenos Aires en 1978, publicado por Editorial Sigilo: Cometierra.

Por Natalia Gelós.

 

“La casa no sé. La tierra, abajo de todo eso, era mía”. Quien lo dice es Cometierra, esa chica solitaria, algo chúcara, que crece en el conurbano con un hermano, Walter, como todo cobijo ante la vida. Sólo están ellos, su madre ha muerto, su padre la mató; su casa es pared y techo, sobre lo que poco a poco avanza una madreselva salvaje, algo muy alejado de cualquier idea de hogar, y ahí ambos pasan los días y ella lleva adelante su don como quien carga una cruz. La tierra le habla, le cuenta secretos. Un personaje creíble, que está vivo, una historia que se ancla en el conurbano pero no lo acartona, una prosa que avanza entre el policial y el lirismo; editada por Sigilo, la primera novela de Dolores Reyes —docente, feminista, madre de siete—es un engranaje ultra aceitado que ofrece lo que toda literatura debe ofrecer: una historia bien contada.

La primera oración de Cometierra suena a canción: “Los muertos no ranchan donde los vivos. Tenés que entender”. Bien podría ser un tango. Hay una musicalidad, un aire embarrado. Pero la novela es otra cosa; varias, en realidad. Relato policial que hace pensar en The Killing, donde las mujeres mueren en una atmósfera que aquí se conforma de cerveza, Play Station, música en Cds baratos de las ferias. Y donde hay una pareja que investiga y avanza entre las dudas con sus propias historias pesando en la espalda. Cada cosa —el Fernet, la heladera vacía, la crema de enjuague gastada, las comidas baratas, los mates, esas piezas que no vemos pero adivinamos descascaradas— está donde tiene que estar. Todo habla de un abandono, que no es sólo el familiar ni el de esos jóvenes que pueblan la novela. Es un abandono estatal. Aquí el Estado no llega, y por eso el desborde y la violencia.

Cuando come tierra, nuestra protagonista accede a información. La tierra le cuenta cosas que por lo general son cosas amargas: mujeres y niños muertos, situaciones de violencia de género, de desamparo y pobreza. A las muertes que no tienen explicación, Cometierra se las encuentra y por eso en su patio empiezan a aparecer botellas con terrones que guardan secretos que ella puede descifrar y que los otros dejan, como contraseña para pedirle ayuda. Una difunta correa a la inversa, su patio no es un santuario pero sí guarda la desesperación de los otros.

Cometierra tiene ese tinte de realismo mágico que es bienvenido y nos regala a una niña santa, una heroína cuyo viaje requiere de aprender a amigarse con su don. Vemos crecer a Cometierra, la acompañamos en el pasaje de esas percepciones deformadas hacia una mirada más desencantada, más dura; del ojo de la infancia hacia el de la adultez.

“Si no me escuchan, trago la tierra”, dice al comienzo. Hay algo de lo no dicho, de eso que no se puede explicar, y que encuentra en lo material la forma de encarnar todo eso que está sobre nosotros. Ahí está Cometierra, esta niña vidente, para poder traerles a otros cierto sosiego, ciertas palabras que no dejan de doler pero que al menos están.

Yo quería también quedar embarazada alguna vez. Tener una nena. Una piba así, como ustedes—. Me miró. Le esquivé los ojos.

Yo ni loca. Desaparecen

La escritura de Dolores Reyes es cercana y poética, conmovedora sin golpes bajos, sin perder lo luminoso ni caer en artificios. Una voz sostenida a lo largo de las 173 páginas divididas en 53 breves capítulos. Si bien es su primer libro, Reyes ya venía construyendo su nombre en talleres y lecturas así que era una novela esperada. Dedicada “a las víctimas de los femicidios, a sus sobrevivientes”, planta una bandera pero luego no alecciona, no adoctrina, sino que se dedica a contarnos el recorrido de este personaje femenino fuerte y a la vez original, que no necesita desmarcarse de los otros personajes femeninos que solemos leer para pararse, sino que arma su propia tierra y desde ahí se eleva para narrar y explicarnos sus secretos. 

Artículos relacionados

Martes 29 de marzo de 2016
Cómo se llama tu libro
Se entregó el premio al libro con el título más raro del año.
Mundo bizarro
Miércoles 06 de abril de 2016
"Escribo para acomodarme la cabeza"

Eduardo Sacheri ganó el Premio Alfaguara 2016 con la novela La noche de la usina. “Me encanta que la literatura esté llena de mensajes, pero no quiero me los ponga el autor”, dice.

Se entregó el Premio Alfaguara
Lunes 18 de abril de 2016
Buenos Aires, ciudad escuela de escritores
Maestría en Escritura Creativa en la UNTREF, Licenciatura en Artes de la Escritura en UNA, cursos en instituciones, talleres privados y centros culturales: Buenos Aires se potencia como capital de formación de escritores en español y recibe avalanchas de postulantes.
Crece la oferta de formación
Viernes 22 de abril de 2016
Para no perderse en la feria
Un gps para encontrar algunos de los stands más interesantes de la 42° Feria del Libro.
Feria del libro de Buenos Aires
Viernes 22 de abril de 2016
Shakespeare not dead
Carlos Gamerro dio ayer una clase magistral gratuita en el Centro Cultural San Martín donde, a partir de escenas de Hamlet y Enrique IV, explicó el porqué de la vigencia de Shakespeare en la cultura occidental.
A 400 años de su muerte
Lunes 25 de abril de 2016
Para no perderse en la feria
Algunas de las actividades más destacadas de la segunda semana de la 42° Feria del Libro de Buenos Aires.
Feria del libro de Buenos Aires
×
Aceptar
×
Seguir comprando
Finalizar compra
0 item(s) agregado tu carrito
MUTMA
Continuar
CHECKOUT
×
Se va a agregar 1 ítem a tu carrito
¿Es para un colectivo?
No
Aceptar