Mariana Enriquez: “Yo me leo y encuentro más a Cortázar que a Capote"
Viernes 15 de mayo de 2026
En Cinco miradas sobre Estados Unidos (Gris Tormenta), la escritora argentina revuelve su biblioteca y ofrece su mirada particular sobre este país a partir de sus extractos y subrayados.
Por Valeria Tentoni.
Con textos de Maya Angelou, Truman Capote, Michael Herr, Jack Kerouac y Charles Manson, la editorial Gris Tormenta acaba de publicar Cinco miradas sobre Estados Unidos en su colección Miradas. La invitada fue nada más y nada menor que Mariana Enriquez, quien eiglió las cinco obras o fragmentos que para ella mejor representan a esa nación como concepto literario.
“Siento el vértigo de darme cuenta de que a este país lo conozco más que a ningún otro, con excepción del mío, y que es un concepto polisémico y abstracto, inseparable de mi mirada del mundo y de la manera en que el presente está configurado”, explicó en el prólogo la autora de Nuestra parte de noche, Premio Herralde de Novela 2019.
¿Cómo recibiste la invitación a participar en esta colección que busca el lado lector de quienes escriben? ¿Cómo te definirías como lectora?
Me encantó. Conocía la colección y cuando me invitaron en una charla en México, rogué que no fuese algo obvio para mí como “el miedo" o "el infierno". Voy cambiando en mi ser lectora, ahora soy una lectora ansiosa en dos sentidos, porque creo que me falta leer mucho y armo listas interminables y pilas y mesas de luz recargadas, y ansiosa porque olvidé mucho de lo leído, como le pasa a todo el mundo, entonces releo y no se termina nunca.
Te mudaste de país, ¿tenés tu biblioteca con vos ahora? ¿Tenías a mano los libros con los que trabajaste?
Mi biblioteca llegó en barco entera a Launceston, Tasmania, donde está mi casa, y por ahora solo tengo armadas tres bibliotecas: libros en castellano, libros de arte/foto/etc., y comics. Lo demás están apilados y desordenados hasta que tenga un mueble para ubicarlos. Y sí, tengo todos los libros citados.
"Siento el vértigo de darme cuenta de que a este país lo conozco más que a ningún otro, con excepción del mío": ¿cómo descubriste esta relación y, si lo recordás, cómo comenzó? ¿Qué efecto dirías que tiene la literatura estadounidense en tu propia escritura?
Creo que eso le pasa a mucha gente, ¿no? O a lo mejor es generacional. Mi formación de cultura popular, cine y música sobre todo, es toda de Estados Unidos. Diría que la literaria es, por redondear, un 40% de Estados Unidos también. Y luego estudié periodismo, y en la facultad leí a Truman Capote junto con Rodolfo Walsh, el nuevo periodismo, la crónica de guerra, Joan Didion y Tom Wolfe. Políticamente una posición de izquierda implica saber mucho sobre Estados Unidos y su política exterior. Teniendo en cuenta que muchos de mis escritores favoritos son norteamericanos, seguro influenciaron mi literatura, no sé si mi escritura. Quiero decir: en la escritura creo que es difícil que te influencie una traducción o, en mi caso, la lectura en inglés, porque no pensás ni escribís en inglés. Pero los temas y las fascinaciones y la estética, la forma de exponer, digamos el estilo, de muchos escritores de Estados Unidos, fueron muy influyentes para mí, desde Stephen King hasta Flannery O’Connor, Dennis Cooper o William Burroughs. Y decenas más.

Uno de los textos que incluiste proviene de Música para camaleones, de Truman Capote, en cuyo célebre prólogo Capote cuenta un poco de su relación con el periodismo y cómo llegó a la idea de A sangre fría (vos y él comparten ese doble oficio y esa doble búsqueda) pero también habla del estilo ("creo que la mayoría de los escritores, incluso los mejores, recargan las tintas", etc.). ¿Dirías que el estilo de Capote y de los demás escritores estadounidenses que leíste marcaron el tuyo?
Voy a ser totalmente sincera y decir que sí lo marcaron, pero no sé explicar cómo, por lo que decía antes de la traducción. Creo que la influencia es mucho más una sensibilidad y puntos de vista, temas, gustos, obsesiones, más que estilo puro y duro. Yo me leo y encuentro más a Cortázar que a Capote.
En "El escritor argentino y la tradición", conocido ensayo de Borges, dirá: "Repito que no debemos temer y que debemos pensar que nuestro patrimonio es el universo; ensayar todos los temas, y no podemos concretarnos a lo argentino para ser argentinos". Creo que es interesante releerlo a la luz de tu antología, o viceversa, ¿qué pensás acerca de estas preguntas que se hace Borges, sobre las lecturas, influencias o temas que puede o no puede tomar un escritor "argentino"?
Yo soy una escritora argentina, pero de ninguna manera mis influencias y gustos literarios son exclusivamente argentinos, y no creo que deban serlo. No solo me parece reduccionista sino imposible. Es imposible leer exclusivamente dentro de una cultura y no me parece deseable: un escritor puede tomar lo que quiera, y después se dará cuenta de cuáles son sus limitaciones y por qué. O no se dará cuenta, pero los textos no funcionarán. Sucede con Estados Unidos que por una cuestión de hegemonía cultural hay temas que sencillamente están unidos. El dominio cultural es tan crucial y apabullante que si, por ejemplo, te gusta la ciencia ficción, tenés que leer escritores de USA y no solamente: la misión del Apolo es importante, la NASA, la conspiración sobre el viaje a la luna, los ovnis, los men in black. Es inescapable. Yo nunca me resistí a la influencia y entiendo que es lo que pasa con los imperios. Eso no significa la recepción pasiva, más bien todo lo contrario, es una relectura y resignificación constante, pero ése es otro tema.
Tenés un inglés muy fluido, ¿cómo te llevás con esa lengua, como lectora, y qué diferencias literarias encontrás con la nuestra?
Literarias, todas. No escribo ni pienso en inglés. Disfruto mucho leer en inglés, me parece una lengua hermosa. No tengo un inglés tan fluído, cosa de la que me di cuenta viviendo en Australia, ¡me tienen que hablar despacio! No solo los australianos con su acento, sino todos los inmigrantes y residentes como yo, cuya primera lengua no es el inglés. Es interesante ver cómo funciona ese inglés roto en hablantes como nosotros.