"La lectura es simplemente la salvación de la barbarie"
Giuseppe Grosso, editor en Altamarea
Lunes 03 de febrero de 2020
Conversamos con el editor italiano radicado en España, uno de los responsables del sello que publica obras de los italianos más notables, como Cesare Pavese, Pier Paolo Pasolini, Alberto Moravia o Dacia Maraini. Ahora, todos sus títulos están disponibles entre nosotros gracias a Big Sur.
Por Valeria Tentoni.
Nacido en Milán, Italia, Giuseppe Grosso se trasladó a España después de la universidad y allí se quedó, aunque regrese regularmente. Es desde España que comanda Editorial Altamarea, sello que publica obras de sus coterráneos más notables, como Cesare Pavese, Pier Paolo Pasolini, Alberto Moravia o Dacia Maraini. Ahora, todos sus títulos están disponibles entre nosotros gracias a Big Sur.
La editorial está conformada, en realidad, por un trío que se completa con Alfonso Zuriaga y Sara Maroto, que es la directora artística. "Yo soy el único italiano, si bien Alfonso –el otro editor- tiene muchos vínculos con Italia habiendo estudiado allí", explica Grosso.
¿Cómo decidieron vincular la literatura italiana con la lengua española y por qué? ¿Qué les interesaba de ese cruce?
La idea de publicar sobre todo literatura italiana nace de la constatación de que en el mercado editorial (por lo menos en España) no había ningún sello especialmente dedicado a lo italiano y, además, de la sensación de que la narrativa italiana no goza de mucha consideración actualmente, eclipsada por la producción literaria anglófona y francófona. Con estas premisas quisimos montar un proyecto para rescatar del olvido voces “clásicas” como Pasolini, Pavese o Moravia, y proponer autores nuevos y de gran calidad literaria. Además, nos gusta la idea de acercar y conectar dos culturas y dos lenguas que se suelen considerar parecidas y que en realidad no lo son tanto. De ahí también el nombre Altamarea, que hace referencia, entre otras cosas, al mar que divide y a la vez une Italia y España por un lado, y España y Latinoamérica por el otro.
¿Con qué referencias contaban al momento de diseñar su sello? En tu caso habías trabajado en Vaso Roto antes, por ejemplo, ¿verdad?
Mi vida profesional ha estado siempre relacionada con las letras y las palabras (he sido corresponsal del diario Il Manifesto durante varios años), aunque mi relación con el mundo editorial ha sido siempre periférica, sobre todo como traductor, redactor externo y lector. Alfonso tiene una trayectoria más académica como filólogo y profesor de lengua española: ambos teníamos como referentes ciertos sellos italianos como Einaudi, por ejemplo, por la limpieza de sus ediciones; en cuanto a la parte de diseño, nos gusta mucho el trabajo de una joven editorial italiana que se llama Sur, aunque queríamos hacer algo personal, muy pop, con colores flúor. La idea era crear un contraste entre los contenidos “clásicos” y una presentación gráfica moderna, algo que creo que hemos logrado gracias al trabajo de Sara Maroto y Ricardo Juárez, los dos diseñadores de las colecciones.
También habías transitado por la traducción y el periodismo: ¿qué de esas dos actividades considerás marcó tu gusto como editor?
A través de mi trabajo como periodista desarrollé un especial interés por ese género conocido en España como periodismo narrativo: tenemos algún libro de ese estilo en la colección de ensayos (Confesiones de un traficante de personas, por poner un ejemplo) y vamos a publicar otros próximamente. Mi experiencia me ha ayudado a respetar y comprender un trabajo que considero, a la vez, de los más bonitos y complicados que existen.
¿Por qué hay referencias marinas por doquier, como en el nombre de las colecciones? ¿En qué se parece editar a navegar?
Sí, editar es como navegar en el sentido de que se va muy lentamente, se avanza a través de innumerables obstáculos, y es fácil naufragar o perder el rumbo. Pero la referencia es sobre todo a la lectura, que se parece a la parte más romántica de la navegación: la idea de la inmensidad, del viaje que enriquece y que aporta conocimiento… De ahí el verso de Leopardi que aparece como colofón de cada uno de nuestros libros: E il naufragar m’è dolce in questo mare.
¿Cómo decidieron desembarcar en Argentina con Big Sur? ¿Qué te interesa del diálogo entre su catálogo y los lectores argentinos?
Me fascina la idea de que el español se hable en varios países -lo cual para uno que tiene el italiano como lengua materna no deja de ser llamativo- y queríamos aprovechar esta oportunidad que brinda el castellano para llegar lo más lejos posible: Big Sur ha confiado en nuestro proyecto y nosotros les estamos muy agradecidos por habernos ayudado a tender un puente entre las dos orillas del océano.
¿Cómo piensan a la lectura? ¿Cómo la definirían?
La lectura es simplemente la salvación de la barbarie.