Nueve preguntas a Lina María Parra Ochoa
Martes 23 de junio de 2026
La autora de Una cosa salvaje que conoce la muerte (Concreto) responde nuestro clásico cuestonario.
1. ¿Cuál es el objeto más antiguo que conservás?
Tengo algunos libros de una de mis bisabuelas que conservo más por la nostalgia y la antigüedad que por el contenido. Guardo unas gafas que mi papá usó en los setenta, y una ruana que era de mi mamá en su adolescencia y que le trajo mi abuela de Ecuador en los sesenta.
2. ¿Qué libro de otro autor produjo en vos el efecto que te gustaría producir en quienes te leen?
Nunca me imaginaría yo que un libro mío haga algo como lo que me hicieron estos, pero si me preguntan: Pedro Páramo, Cien años de Soledad y La pasión según G.H. Doy muchas respuestas porque se me dificulta elegir. Pero al leer estos libros me pareció que entendía algo, que vislumbraba una cosa pequeña, como un secreto. Y a la vez sentí que no había ya nada más para escribir. También me pasa con los cuentos de Rulfo y los de Alejandra Kamiya.
3. ¿Lo mejor y lo peor que te dio la literatura?
Lo mejor es no estar sola, es lo que siento cuando escribo y cuando leo algo que me gusta, algo que me hace creer en lo imaginado. Lo peor, por ahora, nada. No sé si en mi caso lo peor pueda venir de la literatura. Ya hay muchos otros lugares de donde puede venir lo peor.
4. ¿Cuál es el libro que más regalaste y por qué?
Las Glorias de Matías Godoy. Fue publicado por Destiempo, una editorial independiente Colombiana, y cada vez que lo veía en una librería lo compraba, incluso sin tener en mente a quién regalárselo. Lo regalaba porque es una novela genial que me hace reír, llena de tristeza y ternura, que habla de los libreros de libros usado en Bogotá. También La invención de la soledad de Paul Aster. Cuando lo leí me impactó su prosa fluida y dolorosa y clínica y compleja. Su relación con el padre, con la muerte del padre. Aunque mi padre no ha muerto, ese es uno de esos libros que me habló al oído.
5. ¿Como qué disco suena la música funcional de tu cabeza?
Pienso que a veces como Broadcast, Cat Power, Juana Molina o Warpaint. A veces, las más, como Julio Jaramillo cuando quiero un aguardiente. Y otras simplemente quiero un piano ligero o una guitarra de música montañera que me levanten de la pesadez del mundo.
6. ¿Cuál fue el color más hermoso que viste en tu vida y dónde aparecía?
Los verdes de las montañas que rodean a Medellín en un día de mucho sol. Son definidos, crocantes, incendiados. Están hechos de las texturas de los árboles y de la hierba y de las sombras de las nubes. Y tengo el privilegio de verlos desde mi balcón. También los ojos verdes de mi mamá, que parecen cuchillos y que yo no heredé.
7. ¿Con qué escritor o escritora que ya no pisa el mundo de los vivos quisieras tomar un taller literario?
No sé si aprendería algo o si soportaría los comentarios, pero con escuchar en carne y hueso a Clarice Lispector, a García Márquez o a Tomás Carrasquilla quedo más que hecha.
8. Un libro que hayas prestado y no te devolvieron.
Varios, y como tengo mala memoria, no me acuerdo de cuáles. Ya casi no volví a prestar por eso. Los que parecía que iban a quedar en el olvido los he rescatado. Pero sí me tocó volver a comprar Historia del Diablo de Robert Muchembled.
9. ¿Cómo ordenás tu biblioteca?
De manera eficiente y aburrida para otros. Por categorías: literatura latinoamericana, literatura universal, feminismos, teoría y filosofía, no- ficción, ensayos y crónicas, libros sobre escribir, historia, brujería, fotografía, antologías. Y cada una alfabéticamente. Comparto una foto de una de mis bibliotecas, la de mi estudio.