Cinco libros para terminar el año

Bandeja de entrada
Martes 05 de diciembre de 2017
¿No sabés qué leer? Atención a las novedades que llegaron de Marciana, El cuenco de plata, Galerna, Cactus y muchos sellos más. Una bandeja especial para los que buscan en el fondo de un año repleto de libros algo nuevo que degustar.
El año todavía no termina, y menos que menos el año editor: con la prespectiva de las vacaciones, los sellos se apuran a sacar sus mejores apuestas antes de que 2017 vuele por los aires.
Marciana, Cactus, El cuenco de plata, Random y Galerna -en la colección de filosofía que dirige Lucas Soares- tienen todavía algo que decirle a los lectores.
Mirá esta lista de novedades:
Nuevamente Hitchcock. Escritos y entrevistas 2
Alfred Hitchcock
El cuenco de plata
“Queremos encontrar una historia. Nos reunimos y charlamos. Leemos reseñas; no tenemos tiempo para leer libros enteros. Leemos atentamente lo que se escribe acerca de las obras de teatro. Hablamos sobre todos los tipos posibles de historias… y eso me lleva al primer requisito fundamental que debe cumplir una historia para que sea apta para el cine.
La fórmula para hacer una película es encontrar un único problema que sea lo suficientemente cautivante como para captar la atención de las personas que miran cómo se desarrolla la historia, sin llegar a ser tan complejo como para exigir una concentración molesta.” // Alfred Hitchcock
Para salir de lo postmoderno
Henri Meschonnic
Cactus
Publicado en Francia en 2009, mientras su cuerpo ya se encontraba hospitalizado, apenas antes del final, este libro muestra de manera cabal lo que significaba para Henri Meschonnic pensar contra. La intempestividad propia del pensamiento, pensar es siempre contra la época, contra el aplauso de los contemporáneos, contra el poder, contra el sí a la vida. Ya que cuanto más la época dice sí a la vida, más se convierte en un peligro para la vida.
El llamado es a reponer la función crítica en su radicalidad, es decir como develación de funcionamientos. La crítica es siempre una afirmación -primera e intempestiva- que conlleva una destrucción. Es como una cuña en el tiempo, que lo saca de su quicio. Y desarma las ideas dominantes.
En este caso la cuña se clava así: la modernidad no es algo que esté en el tiempo. Y esto ya opera como punta de lanza que nos sitúa fuera y contra los debates -académicos y a la moda- que coparon la escena durante más de 40 años, y que emplazaban lo moderno (y lo postmoderno) como dos épocas que se sucedían, que se re-emplazaban. Salir de lo postmoderno es entonces despejar este equívoco en el que se enredaba también a la modernidad. Contra Habermas, Lyotard, Jameson, o Touraine. Para Meschonnic la modernidad es una actividad propia de las obras (“el crearse por una obra”), proceso de subjetivación e historicidad, singularización, en cualquier tiempo.
Demoliendo el cronologismo se busca desarmar la trampa de la totalidad, que aparece una primera vez como historicismo, luego como anti-historia, como cogito o post-verdad, como arte revolucionario o eclecticismo. En los dos supuestos polos manda la totalidad, su “punto de vista” (en todo y en nada) tiene como efecto vaciar de presencia el presente, y correlativamente convertir el pasado en un globo que ora se infla ora se pincha, vuelto lastre o mera conmemoración, con el fin de borrar su potencial de activación, su historicidad, su presente.
Contra el cierre de la totalidad, Meschonnic nos convoca pues a pensar el sujeto del arte, del poema, de la ética y de la política, como historicidad abierta, subjetivación en proceso, obra por venir, sublime incumplimiento.
El verano de los peces muertos
Pablo Ottonello
Marciana
En la voz de Pablo Ottonello caben por lo menos tantas voces como cuentos tiene El verano de los peces muertos: un territorio al borde de sí mismo -de su propio abismo, de su fin- que simultáneamente se abre como un mapa de potencias y puentes, como si quisiera responder a la pregunta de ¿quién sabe lo que puede una voz? Puede mucho, parece. Y va a poder más: autor y editor parecen haber decidido desplegar esos indicios en este volumen. Voy a tomar, por la ubicación nomás, y por lo escueto del género contratapa, el primero y el último. En Klimowicz hay un neurólogo que comienza a descubrir su amor como uno de esos viajeros naturalistas describían a los pueblos del nuevo mundo que recorrían con afán de recolectar y sistematizar conocimiento. Un hombre que narra desde un marco teórico sólido hasta que su amor pierde -o encuentra- el norte, y al científico se le fisura el edificio y el relato empieza a construir una grieta como quien construye los restos del incendio. También, pero ya sin marco biologicista, construye restos el último relato, el que le da el nombre al libro: lo que deja el boom sojero y sus plaguicidas, narrado desde el punto de vista de un cineasta que está buscando un guión y lo escribe en el marco del relato de sus extrañas vacaciones de fin de mundo. El verano de los peces muertos es el collage polifónico de una descomposición. La nuestra. // Gabriela Cabezón Cámara
Diez días en Re
Sergio Bizzio
Literatura Random House
Al llegar a su luna de miel, Carlos comprueba que no ama a su esposa. Así comienzan la novela y esos días en Re: rotos. En el dulce tedio de esa semana que pasan yendo del hotel a la playa, del restaurante a las excursiones, el desamor crece y la extrañeza se expande sobre todas las cosas.
Schopenhauer. Estudio preliminar y selección de textos
José Gonzalez Ríos
Galerna
Desde su origen, la filosofía implica una puesta en cuestión de los marcos habituales a través de los cuales concebimos el mundo. Pero la filosofía es también un saber que se renueva a sí mismo cuestionando su propia herencia. Porque existen filósofos que, además de haber sospechado de tales marcos de comprensión, se rebelaron contra la forma en la que la filosofía se venía practicando hasta entonces. Filósofos que al desafiar las líneas de pensamiento hegemónicas de su tiempo consuman una revuelta no solo por fuera, sino también en el interior mismo de la tradición. Filósofos que reinventan el lenguaje bajo nuevas coordenadas conceptuales, ampliando el horizonte de lo que hasta entonces se entendía por filosofía. De ellos se ocupa esta colección, que apunta al rescate de ese gesto desestabilizador que define y motoriza al pensamiento, posibilitando la emergencia de discursos y modos de vida alternativos.
Arthur Schopenhauer (1788-1860) se volvió contra la moda intelectual de su tiempo. Desestimó la "preciosa oscuridad" de la filosofía universitaria. Forjó una obra para la comprensión del único pensamiento que cifra su filosofía: el mundo es el espejo de una fuerza bruta, absurda, irracional, que sin principio ni fin alguno se expresa en todo lo viviente, sea orgánico o inorgánico. Este volumen presenta la revuelta de Schopenahuer contra toda especulación que erija como principio de lo viviente o una divinidad espiritual o intelectual, se la denomine "Dios", "Espíritu", "Razón" o "Yo". En el umbral de una época, la nuestra, Schopenhauer anticipó con aquel pensamiento la filosofía de la sospecha, el fin de la metafísica, el predominio de lo irracional, la filosofía del cuerpo propio y la animalidad.