"En el cuento hay que mantener una tensión y un interés que son difíciles de sostener"

Tres cuentistas muestran sus armas

Conversamos con Chi Gentile, Ernestina Perrens y Malu Furche, cuyos libros acaban de aterrizar en la mesa de novedades, para que nos cuenten cómo leen y cómo escriben sus cuentos y por qué eligen ese género entre todos los géneros.

Por Valeria Tentoni.

     

"Cross a la mandíbula", el cuento goza de buena salud en la región y cada mes aterrizan nuevas apuestas en la mesa de novedades de la librería. Esta vez conversamos con las argentinas Chi Gentile y Ernestina Perrens y la chilena Malu Furche para que nos cuenten cómo leen y cómo escriben sus cuentos y por qué eligen ese género entre todos los géneros. También aprovechamos y les pedimos recomendaciones de lectura.

Ernestina Perrens, quien venía de publicar la novela Tacurú, acaba de lanzar sus cuentos en el tomo Cáscara negra por Editorial Paradiso. "El cuento me permite ocultar, la novela me exige contar. Me siento cómoda en ese silencio, en el ocultamiento que me permite el cuento, en una cierta zona liminal, incierta que me gusta explorar. Hay algo del extrañamiento en el cuento que me convoca", explica al comparar ambas experiencias. 

De sus relatos, Jorge Consiglio dice en la contratapa son "cables de alta tensión": "Una de las razones de este hecho tiene que ver con la intriga, que nace de la inestabilidad de los textos expresada en dos órdenes. Por una parte, la prosa, transparente, polisémica y en constante movimiento; por otra, la trama, regida por una economía ideal: lo que se narra pesa tanto como lo que queda afuera del relato", explica. ¿Pero de dónde sale esa manera? ¿Qué cuentistsa marcaron a esta autora en sus comienzos? "El cuento 'Los Muertos', de Joyce, desde que mira a su mujer en la escalera hasta el final. Esa capacidad de transmitir el misterio, el lugar del extravío, cuando baja la luz y la realidad se rasga, la ambigüedad de esa nieve que cae", recuerda Perrens.

"Creo que el cuento pide otra lectura, más perspicaz tal vez, que exige que cada lector expanda el sentido del cuento. La novela te permite abandonarte, te va llevando, la vas habitando de a poco. Esto a la vez parece un contrasentido con los tiempos actuales, que piden tiempos más cortos y fragmentados aunque  un lector más pasivo", define la escritora nacida en Buenos Aires en 1965, quien también es coordinadora de talleres literarios.

Arqueóloga y escritora, Cecilia Gentile acaba de publicar Los nacimientos en la joven editorial Híbrida. Nacida en 1990 en Buenos Aires, Gentile cuenta que llegó temprano a muchas lecturas: "Si tengo que pensar en el primer cuento que recuerdo, es 'Socorro Diez', de Elsa Bornemann. Ahora que lo pienso, la sensación que me dejó marcó mucho de mi personalidad, porque lo que más me impresionó fue esa idea de que una nunca puede saber si lo que percibe es lo mismo que ve el resto, y esa duda, ese abismo llega hasta hoy. También 'El almohadón de plumas', de Horacio Quiroga, y 'La máscara de la Muerte Roja', de Poe. Hay algo de la amenaza silenciosa e invisible que me atrae".

Los nacimientos es una serie de cuentos en los que aprovecha no poco del mundo de la antropología. Gentile dice que no eligió hacer cuentos sino que eso fue lo que le salió, y agrega: "Los buenos cuentos me han marcado mucho más que las buenas novelas".

"Creo que tanto la fuerza como la dificultad de escribir cuentos radican en su brevedad. Exigen una elección de palabras muy precisa, una economía de descripciones y de desarrollo de personajes, pero al mismo tiempo en eso está la potencia. Y, en mi manera de leer, el cuento tiene una virtud similar al poema: te deja pensando, te hace volver sobre él cuando lo terminás. Además, soy arqueóloga de profesión y en la carrera se estudia bastante sobre la transmisión de conocimiento a través de los relatos orales y los mitos. Creo que los cuentos tienen una fuerza parecida en el sentido de que, en el fondo, lo que hay es una idea muy puntual que se quiere acercar a quien escucha", dice. Y concluye: "Leer cuentos y novelas son experiencias diferentes, y escribirlos también. Son búsquedas distintas, otros procesos. En el cuento hay que mantener una tensión y un interés que son difíciles de sostener, hay que buscar la manera correcta de expresar lo que se quiere en poco espacio. La novela permite otros matices, otras repeticiones, otros desarrollos, pero muchas veces a costa de la precisión que tiene el cuento".

Máster en Escritura Creativa en NYU y guionista, Malu Furche R. nació en Temuco en 1988 y es autora del libro Islas de calor, publicado en Chile por La pollera. Se trata de un primer libro, compuesto por cuentos cruzados por la crisis cimática: "Las historias que narro deciden el formato o el medio por el que quieren aparecer. Me interesaba abrir distintas ventanas que nos mostraran el universo del calor extremo y constante, y no situarme en una sola historia o un solo punto de vista. Por eso los cuentos. Y bueno, sin duda es un género exigente, porque el espacio es limitado y se tiene que elegir bien qué decir, cómo decirlo, no alargarse de más. A mí lo que me gusta del cuento es que nos permite poner los ojos en un momento en particular, profundizar ahí, sin necesidad de ir más allá (aunque también se puede, sin duda). Me gusta mucho la facultad de poner en primer plano una emoción o una situación modificada por un suceso, y quedarnos ahí para ver qué pasa, cuáles son las repercusiones, cómo nos arreglamos con esto que nos pasó", explica.

Entre sus primeros encuentros con el género, Furche advierte que le cuesta elegir: "Los cuentos de Oscar Wilde son claves para mí. Pienso en Ruiseñor y la Rosa o El Príncipe feliz, que tienen imágenes que no se me olvidaron más. También tuve un libro ilustrado que me regaló mi abuela para una navidad, con cuentos de Hans Christian Andersen que me encantaba. Sobre todo por cómo las ilustraciones ampliaban el sentido de las palabras". 

El cuento, para ella, tiene algunos riesgos y suertes extras: "Me parece que es fácil que un libro de cuentos quede hasta la mitad. Lees un cuento y si no te gusta, no hay necesidad de seguir, porque el mundo ya está cerrado. O si te gusta mucho, de pronto, no quieres leer otro de inmediato, porque prefieres quedarte en ese universo por más tiempo, saborearlo".

         

LECTURAS RECOMENDADAS

Ernestina Perrens nos deja recomendados a William Trevor (Relación perfecta) y a John Berger (Puerca tierra y Otra vez en Europa).

Cecilia Gentile va a lo seguro y nombra a Borges y a Silvina Ocampo, pero sigue: "Me gusta mucho Alejandro Dolina, crecí en Flores y sus relatos matizaron mi adolescencia en ese barrio. Siempre vuelvo a ellos. Se me vienen muchos nombres, así que voy a traer los dos últimos libros de cuentos que leí, que me parecieron maravillosos y, además, están escritos por mujeres jóvenes: Las Voladoras, de Mónica Ojeda y El Gran Despertar, de Julia Armfield. Ambas trabajan el terror y la fantasía y tienen una capacidad increíble de traer el escenario que habitan a sus cuentos. Y Mariana Enríquez. Leerla me animó a la decisión de anotarme en un taller de escritura".

Malu Furche tiene entre sus cuentistas favoritos a Alice Munro, Lucía Berlín, Claire Keegan. "También los libros de Mariana Enríquez y Bolaño. Me encantó Qué vergüenza de Paulina Flores, y el libro de Liliana Colanzi, Ustedes brillan en lo oscuro".

       

Artículos relacionados

Los oficios invisibles del mundo del libro: hoy, la prensa editorial

Comenzamos una serie de entrevistas a distintos actores del mundo del libro que ocupan puestos clave de los que sabemos poco. Hoy es el turno de quienes se dedican a la prensa y promoción editorial, oficio que "no se enseña, pero sí se aprende". ¿De qué se trata? ¿Por qué es imprescindible en la …

Detrás de escena del mundo editorial

En busca del tiempo perdido: 100 años sin Proust

El 18 de noviembre de 1922 muere Marcel Proust, novelista, ensayista y crítico francés que en ese momento tenía 51 años y estaba en pleno trabajo literario. Pablo Gianera y Walter Romero recuerdan, a modo de homenaje, el primer encuentro con su obra maestra.

Aniversarios

La literatura de Sylvia Molloy: un saber del resto

"Molloy construye su literatura a partir de las hilachas o harapos que la memoria olvida a su paso": Leonora Djament, quien fuera su editora, recuerda a Sylvia Molloy en esta lectura profunda y delicada de su obra, una "plegaria profana que no pide nada".

Por Leonora Djament

×
Aceptar
×
Producto agregado a carrito
Seguir comprando
Ver carrito
0 item(s) agregado tu carrito
×
MUTMA
Seguir comprando
Checkout
×
Se va a agregar 1 ítem a tu carrito
¿Es para un colectivo?
No
Aceptar